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EL MONASTERIO JERÓNIMO DE GUIJOSA (1) |
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María Pía Senent Díez - 14/06/2003 Fue una de las joyas patrimoniales de la provincia de Soria, en la hoy zona de influencia turística de El Burgo de Osma, cerca de Espeja de San Marcelino. La desamortización fue el comienzo de su fin. |
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LOS BIENES TERRENALES El monasterio de San Jerónimo de Guijosa en Espeja de San Marcelino fue fundado por el cardenal y obispo de Osma Don Pedro de Frías, en 1401 en las cercanías de las canteras de jaspe de Espejón.
En 1525 el monasterio pasa al patronato de la casa de Avellaneda. Don Diego de Avellaneda, obispo de Tuy, compró los altares laterales del crucero de la iglesia para construir en ellos el sepulcro de sus padres, Don Diego de Avellaneda y Doña Isabel de Proaño, y el suyo propio y construyó un palacio de retiro para él y su familia anexo al presbiterio de la iglesia. En San Jerónimo existía un importante scriptorio de cantorales que abasteció de estos libros durante los siglos XVI y XVII a muchas iglesias y conventos de la provincia.
Según las descripciones de Sigüenza y Madoz, tenía dos claustros: uno para los monjes o procesional de estilo herreriano y otro para la hospedería, ambos eran de doble arquería. El edificio contaba, además de las celdas de los monjes, con graneros, corrales y una huerta cerrada. LA DESAMORTIZACIÓN El monasterio fue empleado como hospital durante la Guerra de la Independencia conservando la comunidad jerónima hasta la desamortización de 1835. Hacia 1855 las dependencias monásticas estaban en absoluta ruina pero la iglesia se mantuvo en buen estado hasta 1939.
Después de la Guerra Civil, fue demolida, conservándose en la actualidad, tan solo, el muro oeste que cerraba la parte del coro y parte de la cerca que rodeaba las dependencias monásticas. En 1932 el sepulcro renacentista de Don Diego de Avellaneda pasó al Museo Nacional de Escultura de Valladolid, el resto está perdido salvo la piedra de cierre de un tercer sepulcro donde se enterró Don Lope de Avellaneda a mediados del siglo XVI y que hoy se puede ver emparedado en un edificio de la comarca de Espeja de San Marcelino.
El expolio de este monasterio, tras la desamortización, fue muy grande ya que de los dos claustros no se conserva nada, como también han desaparecido todo rastro de las dependencias, la hospedería y el palacio adosado al presbiterio, construido por Don Diego de Avellaneda en el siglo XVI que fue empleado como residencia de reposo de los Condes de Castrillo. Nota: Texto tomado de la Exposición "El Saber y la Cruz. La cultura en la iglesia en la Edad Media y Moderna", que coordinó el Archivo Histórico Provincial de Soria. Editado por la Diputación de Soria en 2003 en forma de CD-Room. A la autora y editora pertenecen los derechos de autor correspondientes. |
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