LA ENIGMÁTICA FIGURA DEL ASNO
ÁNGEL ALMAZÁN - 14/04/2003

Reflexiones sobre el simbolismo del asno y su relación con diversas divinidades, con especial énfasis en el judaísmo y en el cristianismo.
 

Artículo de nuestra serie "El Otro Lado", Soria Semanal, 3-Abril-1993.



Se aproxima la Semana Santa, preludiada por el Domingo de Ramos, que rememora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén montado en una jumenta y con otro asno llevado por sus discípulos, corno puede leerse en el Nuevo Testamento y en la Mística Ciudad de Dios de Sor María de Jesús de Ágreda. Pero el asno tiene un simbolismo pagano que es muy clarificador para comprender el sincretismo religioso del cristianismo, en el que se aglutinan numerosos arquetipos del inconsciente colectivo. Por nuestra tierra soriana, no se si por desgracia o por fortuna, el asno apenas se ve al ser, al igual que en el resto de España, un animal en vías de extinción.


La mitología y el simbolismo comparado de las religiones nos indica que el asno ha sido concebido, casi universalmente, como signo o emblema de la oscuridad, de lo sombrío, de lo satánico incluso. No obstante, como todo símbolo arquetípico, el asno muestra un aspecto benéfico y luminoso; en China, por ejemplo, es la montura de los Inmortales, y en la historia de la burra de Balaam del Antiguo Testamento, simboliza el Conocimiento Iniciático, según Devoucoux.


El asno, corno animal sagrado era sacrificado en los cultos apolíneos de Delfos. Un burro era el portador del cofre-cuna de Dionisio, del que es un emblema. Píndaro describe también cómo los hiperbóreos sacrificaban asnos en honor a Apolo (dios solar). Y el asno es la montura de Sileno.



EL ASNO DIOS




En la iconografía nórdica, vinculada al simbolismo hiperbóreo, el asno representa a los dioses Ases y sus diosas Asinas. "Y esto no es sólo a causa del juego de palabras gótico asel-asil, del juego de palabras gótico-latín ase, asinius-asinus y del juego de palabras gótico-occitano ase-ases. Es también porque el asno sintetizaba para los godos, recién cristianizados, la representación de estas antiguas divinidades y la del Hijo (Cristo) al que honraban, aún no reconociendo su divinidad, según Gérard de Séde.


Antes y después de ser arrianos, el asno era un símbolo divino, como testificó San Eucher, arzobispo de Lyon (370-440) y San Isidoro, arzobispo de Sevilla(570-630). Y este simbolismo esotérico se encuentra igualmente en numerosas piedras labradas en el románico y gótico por las Cofradías de Constructores en forma de asnos-músicos o como sacerdote, por ejemplo. Incluso el mitema de Cristo montado en la burra entrando en Jerusalén tiene un trasfondo esotérico y pagano, como veremos más adelante.


Durante la Edad Media era habitual, por el solsticio de invierno, celebrar en las catedrales góticas de toda Europa (y seguro que en la soriana del Burgo de Osma también) la carnavalesca Misa del Asno, celebrada en honor de este animal, al que hacían penetrar hasta el coro vestido con diversos ornamentos. Y la Misa del Asno terminaba con la denominada Fiesta de los Locos con sus representaciones de "farsas" licenciosas y bufonescas hacia la iglesia. Lo "locos" portaban orejas falsas de burro (Apolo cambió las orejas del rey Midas por orejas de burro al preferir Midas la música de la flauta de Pan).


En Soria, por ejemplo, se celebraba en Cabrejas del Campo una Misa Sacrílega hasta hace unos años, y en el siglo XVIII aún subsistía la figura del Obispillo en la catedral del Burgo de Osma. El Reinado de los Mozos de los carnavales sorianos también está relacionado con esta temática que hay que vincular igualmente al arquetípico Rey de un único Día sobre el que hablaremos otro día.



SATURNO Y CRISTO-ASNO




Gérard de Séde dice que "para los contemporáneos de los primeros cristianos, y quizá para ellos mismos, Jesús empezó por ser un dios-asno". Es así como puede verse una terracota siria en la que se ha representado a Jesús con orejas de asno y con los evangelios bajo el brazo.




La figura más sorprendente con esta temática es la encontrada, en 1857, en la capilla de Santa Anastasia, en el ángulo occidental del Palatino, en Roma. Se trata de un dibujo del siglo III que representa a Cristo en la cruz ¡con cabeza de Asno!, un orante al lado y una inscripción que dice: "Alezamenos adora a su Dios". Para Carl Gustav Jung puede reflejar, en parte, la leyenda de la adoración del asno por los judíos en el Templo de Jerusalén y del simbolismo saturniano de Yavé como demiurgo. Por otra parte, Gérard de Séde señala que los cristianos eran conocidos en Roma con el nombre de Asinarii (adoradores del asno).


El profeta judío Amós escribió que Saturno-Keván es la estrella "de nuestro dios", por lo cual es considerada como la estrella de Israel. Jacobo de Sarug decía, en el siglo VI, que los judíos veneraban a Saturno, y los sabeos le llamaban "dios de los judíos". Por tanto no es extraño que el asno (símbolo de Saturno y también del dios egipcio Set) se traspasará al cristianismo, al que se consideró como una herejía del judaísmo.


Jung recuerda, por otra parte, que el asno tenía en la antigüedad un significado fecundador y recalca que pertenece al "segundo sol", a Saturno, considerado por los alquimistas como "sol negro". Y en la alquimia, por otra parte, el asno es un demonio trino, una trinidad ctónica representada por tres cabezas e identificado, según Jung, con el Mercurio, la Sal y el Azufre alquimicos reunidos en un mismo ser. Asimismo, si aparece en sueños, especialmente si surge investido de un aspecto solemne y ritual, suele ser mensajero de muerte o aparecer en relación con una defunción, como destructor del tiempo de una vida, en opinión de J.E.Cirlot. Aunque intuyo que puede igualmente anunciar la "muerte iniciática".


Jung también desvela que la asna y su asnillo pueden provenir de la astrología, puesto que el signo zodiacal de Cáncer (solsticio de verano) era antiguamente llamado "el asno y su cría". He aquí, pues, que el asno aparece en el nacimiento de Cristo (pesebre de Belén) durante el solsticio de invierno (signo astrológico de Capricornio) y en su muerte (también en la huida a Egipto, foco de la Iniciación). Estos signos astrológicos se relacionan esotéricamente con los Misterios Grandes y Pequeños de la Antigüedad, así como con las enigmáticas "puertas de salida y entrada" entre varios "mundos" o "estados múltiples del ser", las llamadas "Puerta de los Dioses" (Capricornio) y "Puerta de los Hombres" (Cáncer), que ha sabido descifrar René Guénon.


Concluyendo: el asno entrañable de la era agraria y el del Domingo de Ramos tiene, en el simbolismo tradicional, múltiples significados que iluminan a unos y ensombrecen a otros. Este es, en todo caso, su OTRO LADO.



Bibliografía empleada:


- C.G. Jung: "Símbolos de transformación".

- C.G. Jung: "Aión. Contribuciones a los simbolismos del Sí-Mismo"

- René Guénon: Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada

- Gérard de Séde: El misterio gótico

- Chevalier y Gheerbrant: Diccionario de los símbolos

J.E. Cirlot: Diccionario de símbolos.





DATOS COMPLEMENTARIOS SOBRE EL ASNO, EN CHARBONNEAU-LASSAY



Difundido por Ángel Almazán en su extinguido foro Eranos el 18-4.2000.




L. Charbonneau-Lassay es autor de la obra "El bestiario de Cristo. El simbolismo animal en la Antigûedad y la Edad Media". Pues bien, en su Vol. I, capítulo 28, este esoterista cristiano, amigo de Guénon, y perteneciente al parecer a un grupo iniciático de origen medieval, aporta un análisis del asno en los siguientes apartados: El asno entre los antiguos, en la Biblia, en el cristianismo de los primeros siglos, entre los ofitas, en las liturgias de la Europa medieval, en el tradicionismo popular, en Sansón; el asno músico como emblema del absurdo, y el asno en la emblemática del mal. Seguidamente, en el capítulo 29 se ocupa del onagro, tan abundante en Grecia.


En lo que respecta concretamente a la "pata de asno", Charbonneau-Lassay cita dos escritos de Tertuliano, residente en Cartago y hablando de representaciones de Cristo:


- "Desde hace poco se representa a nuestro Dios en esta ciudad con una nueva forma. Uno de esos hombres que alquilan su sangre para combatir con las fieras ha expuesto un cuadro con una inscripción que pone "Deu Christianorum onokoetes" (el Dios de los cristianos engendrado por acoplamiento con un asno). Estaba representado con orejas de asno, un pie de casco, un libro en la mano y vestido con la toga..." (Apologética, XVI, T.II).


- "Corre un nuevo rumor sobre nuestro Dios. Hace pocos días que en esta ciudad uno de los hombres más perversos, desertor de su religión y que no tiene de judío más que la piel que ha perdido, tras haber sufrido la dentellada de las fieras contra las que ha alquilado su brazo y todo su cuerpo, ha paseado contra nosotros una imagen con esta inscripción: ONOCHOETES (raza de asno). El monstruo estaba vestido con toga, llevaba en la mano un libro y tenía orejas de asno, con uno de los pies hendido..." (A las Naciones, T.II).






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