SAN BAUDELIO CON SUS RESTAURADOS FRESCOS
Junta de Castilla y León - 1/22/2003

Diversas pinturas románicas de San Baudelio (municipio de Berlanga de Duero) han sido restauradas y colocadas en su lugar (agosto-2002). He aquí datos al respecto y de la ermita.
 

El texto de esta página Web corresponde al prólogo del catálogo de la exposición que hubo de las restauradas pinturas en el Museo Numantino entre los meses de agoso y octubre de 2001.





TOMÁS VILLANUEVA ROORíGUEZ - Vicepresidente de la Junta de Castilla y León y Consejero de Educación y Cultura




La reposición de una pequeña parte de las pinturas originales de San Baudelio de Berlanga, salvadas del expolio a que fue sometida la ermita a principios de siglo, y que fueron separadas hace varias décadas de su emplazamiento, con el fin de proceder a su restauración, supone un acontecimiento muy importante, desde el punto de vista artístico, por cuanto nos va a permitir, a partir de ahora, comprender mejor los valores estéticos y el sentido unitario que en el conjunto de la ermita componen, a la par, arquitectura y pintura. Paralelamente, este hecho viene a reafirmar el principio que aboga por el mantenimiento de ciertos conjuntos patrimoniales en el contexto cultural y en el espacio original en el que fueron creados, como única fórmula que permite valorar su verdadera función estética y llevar a cabo una correcta interpretación histórica de los mismos.


San Baudelio de Berlanga es, sin duda, el máximo exponente artístico, en Castilla y León, de un momento histórico que se define por la presencia de unas concepciones religiosas, políticas y culturales enfrentadas; pero que el pueblo, en su convivencia obligada, sintetizó en una estética híbrida, consecuencia del afán por buscar una fórmula sincrética que diera respuesta y aglutinara, en un todo uniforme y propio, la cultura y la ciencia de aquellos oscuros años de la Alta Edad Media.


Ubicada en un difícil espacio fronterizo, tierra de pastoreo y de disputa, marcada por el signo inconfundible de un orientalismo necesitado del mestizaje para poder sobrevivir, la simplicidad externa de la ermita contrasta con la complejidad conceptual, simbólica y teológica que sustenta su fascinante estructura interior; un espacio para Dios, sustentado en el soporte arquitectónico y simbólico de la palmera, como eje que organiza y acoge bajo sus ramas el espacio eremítíco de la cueva, el oratorio, el recinto místico, así como una serie de elementos de carácter basilical y de mezquita, que constituyen el principal punto de confluencia arquitectónica entre el primitivo mundo eremítico oriental, el islamismo mozárabe y la tradición cristiana occidental.


Todo este universo arquitectónico alcanzaba su plenitud estética y teológica con las pinturas románicas que cubrían sus muros y cuya historia reciente constituye el más triste episodio de expolio patrimonial en nuestra tierra. De estética y temática eminentemente románica, aquí se plasmaron las más importantes escenas del Nuevo Testamento, pero también una excelente galería de animales y personajes, escenas de caza y elementos de decoración en cenefas de geometría abstracta. Un conjunto pictórico de formidable fuerza cromática y maestría en la compo­sición, velado de influencias islámicas y tributario de bestiarios y de la exquisitez de las miniaturas mozárabes.




Todos los castellanos y leoneses debemos sentimos felices porque una pequeña parte de estas escenas pictóricas vuelven hoya nuestra tierra, gracias a la tarea de restauración y conso­lidación, así como de investigación, para su reposición, efectuada en estos años por el Instituto del Patrimonio Histórico Español, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Las pinturas, una vez admiradas en esta exposición que acoge el Museo Numantino de Soria, serán colocadas de nuevo en su lugar de origen, los muros de San Baudelio, desde donde mejorarán, de forma importante, la visión de uno de los conjuntos artísticos y simbólicos más sugerentes y bellos de occidente, y que encierra las principales claves sobre lo que fue el espíritu de convivencia y tolerancia entre culturas y religiones que siempre caracterizó a las gentes de nuestra tierra.





JOAQUÍN PUIG DE LA BELLACASA ALBEROLA - Director General de Bellas Artes y Bienes Culturales





Una sencilla y pequeña construcción en el páramo soriano allende el Duero guarda todavia hoy, a pesar de haber sido brutalmente expoliada, un interior irrepetible en el que se funden las culturas orientales y occidentales de la Edad Media. La ermita de San Baudelio de Berlanga es un monumento singular en el sentido estricto de la palabra, pues no se conserva ningún otro similar. Todos los edificios prerrománicos que han llegado hasta nosotros son emocionantes porque, aunque todos ellos sean de dimensiones reducidas, constituyen verdaderos microcosmos que nos relatan el esfuerzo de comunidades de épocas pasadas por afirmar su identidad. Es especialmente evidente en la cultura mozárabe, a la que pertenece originariamente esta ermita, cuyas obras nos hablan de los esfuerzos de un grupo humano minoritario por sobrevivir en medio de las adversidades históricas.


Afortunadamente la estructura arquitectónica de San Baudelio se conserva en casi toda su integridad. Es un espacio muy complejo pues, a pesar de su tamaño, agrupa en perfecta simbiosis la cueva donde vivía el santo ermitaño, una estructura cuasi arbórea -que nos trae a la memoria la famosa columna de San Simeón el Estilita-, unas arcadas que son como una diminuta mezquita musulmana y, finalmente, una capilla cristiana. Hasta 1926 esta singular arquitectura estaba íntegramente decorada con pinturas murales románicas de inusitada personalidad, que aunaban escenas sagradas con otras profanas ilustrativas de la vida cotidiana medieval, destacando en ellas las de tema cinegético.


La historia de los avatares de las pinturas murales de San Baudelio de Berlanga, constituye un ejemplo extremo de indefensión legal de los monumentos ante el expolio provocado por el auge del coleccionismo internacional en el primer cuarto del siglo Xx. Ni siquiera el hecho de ser un inmueble de reconocido valor histórico-artístico, hasta el punto de haber merecido acceder a la categoría de Monumento Nacional, pudo proteger a la ermita de la extracción y dispersión de la mayor parte de su decoración mural. A pesar de los pleitos interpuestos, tanto por las instancias eclesiásticas como por las estatales, contra los propietarios del templo y los enajenadores de sus pinturas, una sentencia del Tribunal Supremo terminó por dar la razón a los vendedores y compradores, poniendo en evidencia un vacío legal que, a partir de entonces, se trabajó intensamente para subsanar y así tomó cuerpo la legislación de protección del patrimonio histórico español, que tuvo su primer gran marco en la Ley de 1933.


Aparte de las seis escenas que se logró depositar en el Museo del Prado que son, sin duda alguna, las más conocidas universalmente del conjunto de San Baudelio -cuya sombra todavía se vislumbra en los paramentos de la ermita-, quedaron en su lugar otros fragmentos pictóricos conservados en la plementería de la bóveda y en el ábside del templo, que seguramente se salvaron de ser extraídos debido a su difícil accesibilidad y precario estado de conservación. Los graves problemas de humedades y estabilidad, que afectaban a las estructuras arquitectónicas de la bóveda, aconsejaron en 1965 la realización de nuevas tareas de extracción de pinturas, Ilevádas a cabo por técnicos del entonces Instituto Central de Restauración del Ministerio de Educación Nacional, quienes restauraron al mismo tiempo lo conservado "in situ" en la zona del ábside.

Hoy en día, subsanados los problemas estructurales de la ermita de San Baudelio y tras un dilatado proceso de maduración técnica respecto a los procedimientos a emplear para la fijación de las pinturas arrancadas, nos produce verdadera emoción poder anunciar que el Instituto del Patrimonio Histórico Español del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, repondrá estas pinturas en sus lugares originales. Aunque éstas representan sólo una pequeña parte de la decoración total de San Baudelio, la importancia de estas pinturas es extraordinaria pues en ellas aparecen fragmentos de escenas sagradas, un interesante bestiario y unas bellas decoraciones geométricas, creadas por un pintor románico de gran inspiración, trazo firme y un envidiable sentido del color.



Debo destacar que esta operación de reposición de pinturas en San Baudelio, que tiene un profundo significado, es posible no sólo por las obras de consolidación del edificio de la ermita sino porque la gestión de la conservación del monumento, actualmente dependiente del histórico Museo Numantino de Soria, está garantizada por la Junta de Castilla y León y por el amor de los habitantes de estas tierras a su patrimonio cultural.



Los derechos de autor de este texto, extraído del catálogo "La ermita de San Baudelio de Berlanga. Las pinturas de la bóveda: avance de su restauración" corresponden a la Junta de Castilla y León, que lo editó en 2001.



Nota: Las fotografías de esta página Web han sido hechas por Jaime Fernández de Sosa, a quien agradecemos su envío para "Soria y Más".




En la sección SORIA MÁGICA/Románico hay varios artículos sobre este singular enclave soriano.

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