CONSAGRACIÓN DE LAS IGLESIAS
Ángel Almazán - 03/12/2002

Cruces de consagración de templos permanecen pintadas en San Baudelio de Berlanga de Duero y en San Miguel de San Esteban de Gormaz. Hablamos también de la consagración del monasterio de Silos (Burgos
 
La imagen de portada es de S. Baudelio


pp. 41-43 de GUÍA DE SAN ESTEBAN DE GORMAZ. Románico, Mio Cid, Paisaje y Paisanaje


Queremos hacer especial referencia a la cruz pintada en el muro interior meridional de "San Miguel", descubierta hace pocos años, que presenta una mancha negra de óleo quemado al parecer y que el párroco, Fortunato Antón Nuño, considera que es el signo de la consagración de la iglesia.

Argaiz, en texto transcrito recientemente por Félix García, al referirse a la iglesia de Santa Olalla nos aporta un dato que avala esta interpretación del parroco para la cruz citada de San Miguel: "Era iglesia consagrada como lo significa el estar sembrada de cruces por las paredes".


Explica el padre Juan Javier Flores que hay dos antifonarios en esta comunidad autónoma de Castilla y León que desvelan el ritual hispano de la dedicación de las iglesias: uno es el de la catedral de León (primera mitad del s. X) y otro el del monasterio de Silos (finales del s. IX o primeros del X). Los fragmentos del antifonario de Silos se encuentran en la Biblioteca Nacional de París, tras ser vendidos en pública subasta en 1878.

El ritual que se recoge en Silos se dividía en cuatro partes en la liturgia hispánica. En primer lugar se celebraba la procesión con las reliquias, después se colocaban éstas en el altar, postriormente se colocaba el ara en la base del altar y, por último, se uncía el altar.

"Faltan en los fragmentos de Silos la unción previa con el santo crisma del lugar donde se colocarán las reliquias que son portadas en procesión y las diecinueve antífonias de la procesión se han visto reducidas a cuatro. Faltan también la eucología de la Eucaristía que celebra solemnemente el obispo tras la consagración del altar e iglesia", aclara J.J. Flores. El ritual silense se centra en la parte "nuclear y más originaria y primitiva" del ritual de consagración de las iglesias. "Posteriormente se fueron añadiendo otros ritos, especialmente en la liturgia romana".

La tipología del ritual se extrae casi en su totalidad del Antiguo Testamento, imitando diversos ritos, salmos y cantos bíblicos: "El arca de la alianza llevada por los sacerdotes al pasar el Jordán camino de la tierra de promisión; los sacerdotes y levitas que llevan el arca al lugar preparado para ella y la alegría que ello motiva en el pueblo, etc.".

"Desde tiempos de san Ambrosio, al menos, era costumbre colocar los cuerpos de los santos bajo el altar. Es precioso su testimonio en el 386 cuando en la basílica que llevaría su nombre manda colocar las reliquias de los santos Gervasio y Protasio", aclara Flores.

El claustro de Silos también fue consagrado después de 1080, año en que se suprimió el rito hispánico-mozárabe, por lo que se haría con el rito romano (aunque posiblemente en San Miguel se haría por el mozárabe pues dudamos que se hubier implantada tan pronto el cambio en San Esteban). La consagración del claustro de Silos la presidió el cardenal Ricardo, quien presidió también en ese año de 1088 el Concilio de Husillos "en que se trató de la implantación de la liturgia romana en sustitución de la hispánica evitando así toda reticencia". Por el ritual hispánico, la consagración de las iglesias visigodas se efectuaba en domingo. La del claustro se haría por el ceremonial vigente entonces, a finales del XI, el Pontifical Romano-Germánico, o Pontifical de Otón I o de San Albano de Mayence que "se extendió rápidamente por el área romana".

En dicho pontifical, en su sección XXXIII, está el "Ordo romanus ad dedicandam ecclesiam". "Es éste un ritual bastante prolijo: inscripción del alfabeto en el pavimento de la iglesia, una letanía doble, las oraciones de los antiguos sacramentarios, dos prefacios consecratorios, uno por la iglesia y otro por el altar, lustraciones, etc... No obstante, la parte fundamental del rito continuaba siendo como en el ritual hispánico, ya visto: traslación y deposición de las reliquias, consagración del altar, celebración de la Eucaristía. No hay dedicación sin Eucaristía que es, en todos los ritos y liturgias, su elemento esencial".

En el "Ponfifical Romano" las oraciones y ceremonias hoy en uso se remontan al siglo IX, aunque algunos de los ritos parecen ser anteriores como la unción del óleo santo, las cruces en los muros y los hachones suspendidos delante de ellas. La misa episcopal de la consagración pudo implantarse en siglo IV. "El derecho de consagrar las iglesias siempre perteneció exclusivamente a los obispos en la diócesis que les estaba encomendada; y ninguna iglesia podía ser construida sin su permiso y sin que se hubiesen llenado los ritos preliminares, que consistían en ciertas oraciones y en la colocación de una cruz sobre el terreno", concluye Flores.


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Datos sobre la citada guía turístico-mágica de San Esteban de Gormaz
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