LETRA Y ESPÍRITU: Múltiples sentidos de la palabra
Ángel Almazán - 11/29/2002

A través de Ibn al Arabi vemos que hay un múltiple significado de la escritura en sus diversos niveles simbólicos de percepción debido a los múltiples estados del ser en los que "estamos".
 

Escrito publicado en nuestro extinguido foro "ERANOS" el 6 de octubre de 2001




En noviembre de 1990 tuvo lugar en Murcia el Primer Congreso Internacional sobre Ibn al Arabi, de cuyas actas surgió un magnífico libro, "Los dos horizontes", que editó el gobierno regional de Murcia. Entre los trabajos publicados se encuentra el titulado "El Corán en la obra de Ibn`Arabi", de Michel Chodkiewicz (un discípulo de Michel Vâlsan, quien lo fuera a su vez de René Guénon).

Habla allí acerca del desaparecido comentario sobre el Corán del maestro sufí por excelencia -cuyas enseñanzas llegaron hasta China incluso- que estaba formado de, como mínimo, sesenta y cuatro volúmenes, y señala que el Corán aparece constantemente en toda la obra ackbariana (de Ibn al Arabi).

Chodkiewicz centra su intervención en demostrar la importancia que tiene para Ibn al Arabi la "letra" del discurso divino, o sea el Corán.

Afirma Ibn al Arabi que un poco de ciencia de lo "batin" (lo esotérico) aleja a la persona de lo "zahir" (lo exotérico), pero que mucha ciencia de lo "batin" nos lleva irremediablemente a lo "zahir".

Ibn al Arabi, que es considerado el Maestro de los Maestros en el sufismo, y que es el gran hermeneuta y gnóstico del sufismo, que va desgranando la multiplicidad de sentidos existente en cualquier rasgo, letra y palabra del Corán mostrándonos que es, en efecto, como un gran Océano lleno de secretos y misterios, se muestra muy respetuoso acerca de la literalidad de la palabra revelada coránica, y la de los textos sagrados de las religiones del Libro.

Al respecto, indica Chodkiewicz:

"Esta atención escrupulosa a la forma de la palabra de Dios -pues dicha forma, al ser divina, no es solamente la expresión más adecuada de la Verdad: es la Verdad; no es el vehículo del sentido, es el sentido-, esta atención, digo, va a determinar la lectura que Ibn´Arabi hace del Corán. Podemos considerar, sin error, que la obra del Sayh al-Akbar, tal como nos es dado a conocerla en la actualidad, es toda ella un comentario coránico y que ilustra un método de interpretación que no busca lo que hay más allá de la letra nada más que en la letra misma. Del mismo modo que Dios es a la vez y al mismo tiempo el Aparente y el Oculto, del mismo modo que la Realidad universal es semejante a esa construcción geométrica llamada banda de Moebius, que parece tener dos caras -externa e interna- y que, de hecho, no tiene más que una, del mismo modo, digo, es absurdo distinguir en la Palabra de Dios -y a fortiori oponer- Letra y Espíritu, significante y significado. Estamos en las antípodas del método de Filón de Alejandría. Para Ibn´Arabi es la palabra desnuda la que lo dice todo".

En su impresionante "Futuhat Makkiyya" (Las revelaciones de la Meca...), escribe Ibn al Arabi lo siguiente:

"En lo que concierne a la Palabra de Dios cuando está revelada en la lengua de un pueblo determinado y que los que hablan esa lengua difieren entre ellos en cuanto a qué quiso Dios decir con tal palabra o tal grupo de palabras, cada uno de ellos, por diferentes que sean sus interpretaciones, comprende efectivamente lo que Dios ha querido decir, a condición de que su interpretación no salga de las acepciones admitidas en la lengua en cuestión: porque Dios conoce esas acepciones y no hay ninguna que no sea la expresión de lo que ha querido decir a esta persona en concreto... Si el individuo en cuestión se aparta de las acepciones admitidas en la lengua, en ese caso no ha recibido ni comprensión, ni ciencia".

De ahí que Ibn al Arabi fuera un maestro consumado en la "ciencia de las letras" (`ilm al-huruf). Y de ahí que, realmente, para poder captar todos los sentidos del Corán haya que saber árabe y dominar la "ciencia de las letras".

Y sigue diciendo Ibn al Arabi: "Sumérgete en el Océano del Corán si tu capacidad pulmonar es suficiente, y, si no, limítate al estudio de las obras que comentan su sentido visible y no te sumerjas en él: perecerías allí, pues es profundo...".

He aquí, por tanto, una evidencia clara de la importancia del "literalismo" de las escrituras sagradas en su lengua original y de lo que pierden al ser traducidas. Y he aquí una prueba más acerca de la importancia de lo exotérico para desvelar lo esotérico. Y una prueba más sobre la necesidad que tenemos de ser muy humildes respecto a nuestros conocimientos y de la necesidad que tenemos de acudir a las enseñanzas de los grandes maestros para poder recoger algunas migajas de lo que la Gracia divina les otorgó.
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