Divinidad de los astros y devoción religiosa en el Epinomis pseudoplatónico
Redacción de Soriaymas - 4/28/2013

La influencia de Epinomis en el neoplatonismo fue considerable y llegó su influjo hasta la Edad Media, máxime cuando se consideraba que su autor había sido Platón. En este diálogo se abren las puertas al misticismo sidéreo
 

"Epinomis" fue considerado hasta hace poco como un uno de los últimos "Diálogos" de Platón y fue transmitido dentro del Corpus Platónico, si bien parece ser que podría haber sido escrito por su discípulo Filipo de Opus (s. IV a.C.), quién había sido el secretario de Platón a su vejez y fue quien transcribió y publicó las "Leyes", última obra "oficial" de Platón.


En "Epinomis" la Astronomía-Astrología pasa a ser la ciencia más importante, los gobernadores políticos debieran conocerla e instuirla como religión del estado, viene a decirse. Labor inexcusable del legislador es el estudiara fondo igualmente las ciencias de los números y la geometría.

He aquí unos estractos que hemos transcrito.


"Los hombres deben considerar como un signo de la inteligencia, que anima a los astros y preside a todas las revoluciones celestes, la constancia con que se verifican sus movimientos, porque así se halla determinado desde un tiempo infinito por decretos antiguos, sin permitirles el más pequeño cambio, ni en la dirección, ni en el orden de su marcha (...) el hombre ha podido elevarse a una concepción más bella, más justa y más agrdable a los dioses, y comprender que lo que debe reconocerse como dotado de inteligencia es precisamente lo que hace siempre las mismas cosas, según las mismas reglas y de la misma manera.Tales son los astros, tan preciosos a la vista, que por su marcha y movimiento armónico sobreponían a todos los coros en majestad y en magnificencia y satisfacen al mismo tiempoo las necesidades de todos los animales (...)
¿Qué naturaleza podrá imprimir a masas tan enormes un movimiento circular, que es desde hace tantos siglos lo mismo que es hoy? Yo sostengo que sólo Dios es la causa de semejante efecto, y que no es posible otra cosas; porque, según hemos demostrado, un cuerpo no puede ser animado por otro poder que por el de Dios y puesto que esto es posible a Dios, nada más fácil para él que animar un cuerpo, una masa cualquiera y prescribirle el movimiento que crea más conveniente.En una palabra, para decir toda la verdad en esta materia, es imposible que la tierra, el cielo, todas las constelaciones y las masas que los componen, se muevan con tanta exactitud según los años, los meses y los días, y sean para todos nosotros origen de todos los bienes, sin que cadda uno de estos cuerpos tenga cerca de sí o en sí un alma que le dirija (...)

Por consiguiente, si el sistema que proponemos debe preferirse a todos los demás, y si puede afirmarse que todos estos efectos son divinos, es preciso decir una de dos cosas, o que los astros son dioses y que se les debe honrar como tales, o que son imágenes de ellos y deben ser mirados como estátuas animadas de los dioses desprendidas de la mano de los mismos... y si sólo se admiten que son estatuas de los dioses, reclaman una veneración particular, tanto más cuanto que no hay otras que sean más bellas, ni más comunes a todos los hombres, ni que estén expuestas en parajes más públicos, ni que puedan ser comparadas por la pureza, por la majestad y por la vida; de suerte que puede asegurarse que lo que digo es cierto (...)


Tributemos a todos honores, sin consagrar a este el año o a aquél el mes; sin asignar a los demás tiempo marcado en el que habrán de realizar su revolución, contribuyendo a la perfección de este orden visible establecido por la razón suprema. A la presencia de este orden, sorprendido primero el hombre y lleno de admiración ha concebido en seguida el vivo deseo de sab er en esto todo lo que una naturaleza mortal puede conocer, persuadido de que este es el medio de pasar la vida más inocente y más dichosa, y de ir después de la muerte a los sitios destinados a ser la estancia de la virtud; y después de haberse iniciado de una manera verdadera y real, poseyendo sólo la sabiduría única, pasan el resto de sus días en la contemplación del más encantador de los espectáculos (...)


Los primeros nombres que se emplearon en este estudio proceden de un antiguo país favorecido por la belleza del estío, como Egipto o Siria, donde podían contemplar constantemente, por decirlo así, todos los astros al descubierto, por ser regiones en que no se conocen ni las nubes ni las lluvias (...)


Pretender, en efecto, que lo divino no merezca vuestra veneración, o que los astros no son divinos, es una extravagancia manifiesta (...)




Resumen de Epinomis en Historia de la Filosofía, de Nicolás Abbagnano



" A Filipo de Opuncia, el discípulo de Platón que transcribió y publicó las Leyes, última obra del maestro, se suele atribuir desde la antigüedad el dialogo seudoplatónico

El objetivo de este diálogo es determinarqué estudios conducen a la sabiduría. Excluidas las artes y las ciencias que sólo contribuyen al bienestar material y a la diversión (como el arte de la guerra, de la medicina, de la navegación, de la música, etc.), queda la ciencia del número, que lleva consigo todos los bienes. Sin el conocimiento delnúmero, el hombre sería inmoral y estaría privado de razón, porque, dond eno hay número, no hay orden, sino sólo confusión y desorden.

Pero el orden más riguroso es el de los cuerpos celestes; y el movimiento perfecto de tales cuerpos sólo se puede explicar admitiendo que estos cuerpos son vivos y que la divinidad les ha dado un alma. Ellos mismos son dioses o imágenes dedioses, y como tales se les debe adorar. También el aire y el éter deben ser divinidades con cuerpos transparentes y, por lo tanto, invisibles; podemos suponer que constituyen una jerarquía de demonios intermediarios entre los dioses y los hombres.

El estudio de la astronomía es el más importante detodos para conducir a la piedad religiosa, que entre las virtudes es la mayor.A éste se añaden los estudios auxiliares de la aritmética y de la geometría plana y del espacio. Únicamente a través de estos estudios el hombre puede alcanzar la sabiduría; por eso tales estudios deben ser la preocupación dominante de los gobernantes".


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