La Ascensión de Cristo, un Misterio numinoso
Varios Autores - 5/11/2012

Recurrimos a diversos exégetas de este Misterio para acercarnos un poco a las creencias cristianas acerca de la Ascensión de Jesús: desde los Evangelios, a algunos Padres de la Iglesia, Rivadeneira y Lobera
 


"Breve reseña de la sacratísima vida, pasión y muerte, resurrección y ascensión a los cielos de nuestro adorable redentor Jesucristo"


Escrito por el Padre Pedro de Rivadeneira, de la Compañía de Jesús. Pedro de Ribadeneyra S.I. (nacido en el siglo como Pedro Ortiz de Cisneros) (Toledo, 1526 - Madrid, 1611), biógrafo, historiador de la Iglesia y escritor ascético español del Siglo de Oro.



"¿Quién podrá comprender la fiesta, la alegría y el triunfo con que el Señor fue recibido en el cielo? ¿Cómo aquellas puertas, hasta entonces cerradas, se abrieron de par en par? ¿Cómo toda aquella corte celestial salió a recibir a su rey, que venía victorioso de la guerra, y teñido de sangre, dejando postrados al pecado, muerte, demonio e infierno?

¿Cómo? se preguntaban aquellos cortesanos unos a otros lo que escribe Isaías: "¿Quién es este que viene de Edón con las vestiduras teñidas de Bosra? ¿Este, hermoso con la estola de su humanidad, que camina en la muchedumbre de su virtud?! ¡Qué cantos! ¿Qué músicas! ¡Que recibimientos! ¡Qué sería oir las boces de los ángeles, los instrumentos, la armonía y consonancia de todos aquellos espíritus bienaventurados!
Vio esta fiesta de lejos aquel cantor celestial tan vivamente, como si la tuviera presente, y dijo: "Ascendió Dios con júbilo, y el Señor con la música de trompetas", y en el mismo salmo convida a todas las gentes, que se regocijen y celebren esta fiesta, diciendo: "Todas las gentes se alegren y den palmadas con las manos, y alcen la voz con júbilo y regocijo", y en otro salmo dijo: "Oh reinos de la tierra, cantad a Dios, decid alabanzas al Señor, load a Dios que ha subido sobre el cielo del cielo hacia orinte". Y dice el mismo profeta David: que cuando llegaron a las puertas del cielo, los ángeles que iban delante del Señor, dieron voces a los otros ángeles sus compañeros, que estaban dentro, y eran como guardas y porteros del cielo, y les dijeron: "Oh príncipes, abrid vuestras puertas; ábranse estas puertas eternales por las cuales ninguno ha entrado eternamente hasta ahora; ábranse de par en para, y entrará el Rey de la Gloria". Y que los de dentro respondiero: "¿Quién es este rey de la gloria?" Y como si tuvieran un coloquio entre sí, los de fuera dijeron: "El Señor fuerte y poderoso, y vencedor en la batalla, él es el Rey de la Gloria".

Con esta gloria y triunfo entró el Rey de la Gloria y fue colocado en el más alto y sublime trono del cielo, a la diestra de su Eterno Padre, de manera que aquella naturaleza a quien fue dicho "Polvo eres y en polvo de volverás", ahora es levantada del polvo de la tierra y subida sobre todos los cielos. Y a quien se cerraron las puertas del paraíso, ahora sube sobre todos los querubines y vuela sobre las plumas de los vientos, en lo cual se ve lo que bajó el hombre por el pecado, y lo que ha sido ensalzado por la gracia del Señor.


+++++++++++++++++++++



Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 1,1-11

Leemos hoy las dos versiones de la Ascensión de Jesús según Lucas: la del Evangelio (ver arriba) y la que aparece en la introducción de los Hechos de los Apóstoles.

Según el primer relato (Lc 24,50-53), Jesús subió a los Cielos el mismo día de la Resurrección. Según el segundo relato (Hechos 1,1-11), Jesús subió a los Cielos 40 días después de la Pascua.


Libro: "El porqué de todas las ceremonias"


Antonio Lobera y Abio, 1846



Sabe, Curios, que a estga fiesta la llaman los antos doctores fiesta de las fiestas, y solemnidad de todas las solemnidades, la más gloriosa para Cristo y para los hombres. Para Cristo porque fue el término de su jornada al mundo... Solo en esta solemnidad fue su cuerpo a gozar de su presencia en la altura de la gloria, y por eso dice el texto sagrado (Marcos, cap. últim.) "Et Dominus quidem Jesus", Para los hombres porque alcanzó la naturaleza humana la honra más sublime de verse sentada en el Trono de Dios, a la diestra de Dios padre, sobre todos los coros de los ángeles. Este Sansón divino abrió las puertas de la celestial ciudad, figuradas en la cruz, las llevó en los hombros al alto monte para que quedase abierta la ciuad...

(...) Siendo el mediodía se elevó de la tierra, dejando en una piedra la señal de sus plantas santísimas estampadas, como dice san Gerónimo haberlas visto, y comenzó a elevarse.

(...) Subió por virtud propia como DIos, con gran júbilo y alegría, porque habiendo librado al mundo de la cautividad cautivó la misma cautividad. Llevó consigo todas las almas desde el principio del mundo, que habían purgado sus culpas; todas las que esperaban su Ascensión gloriosa para subir con su Majestad a la gloria..

(...) Fue en el día de jueves, a la una del día.

(...) ¿Con qué acción de mano, al elevarse, los bendecía el Señor a los discípulos y a su Madre? Cornelio Alápide y Suárez dicen que se puede creer piadosa y probablemente, que Cristo Señor nuestro ELEVÓ SUS MANOS EN FORMA DE CRUZ. Lo cierto y más seguro es que el Señor extendió sus manos hacia los suyos, y así les iba bendiciendo hasta que se perdieron de vista.

(...) ¿Usó su Majestad de vestidos después de su Resurrección gloriosa? Sí, lo usó de la misma forman que antes de su Pasión y así se elevó a al gloria, los que dejó caer a la tierra al instante que lo recibió y cubrió la nube, dicen Menochio y Calmet. Dónde se halla esta preciosa reliquia no he podido saberlo por más que he mirado diversidad de autores sobre este punto.


San Lucas, 24, 46-53


En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Estaba escrito que el Mesías tenía que padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se anunciaría a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén, la conversión y el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de estas cosas. Por mi parte, les voy a enviar el don prometido por mi Padre. Ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos de la fuerza que viene de lo alto». Después los llevó fuera de la ciudad hasta un lugar cercano a Betania y, alzando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo. Ellos, después de postrarse ante él, regresaron a Jerusalén con gran alegría. Y estaban continuamente en el templo bendiciendo a Dios.


San Marcos 16, 15-20


15Y les dijo: Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. 16El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. 17Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, 18agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien. 19Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios.
20Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.


Hechos de los Apóstoles, 1, 9-12


1:9 Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos.
1:10 Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco,
1:11 que les dijeron: "Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir".
1:12 Los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado.




San León Magno


«Así como en la solemnidad de Pascua la resurrección del Señor fue para nosotros causa de alegría, así también ahora su ascensión al Cielo nos es un nuevo motivo de gozo, al recordar y celebrar litúrgicamente el día en que la pequeñez de nuestra naturaleza fue elevada, en Cristo, por encima de todos los ejércitos celestiales, de todas las categorías de ángeles, de toda la sublimidad de las potestades, hasta compartir el trono de Dios Padre».

San Gregorio de Nisa


«Cristo, el primogénito de entre los muertos, quien con su resurrección ha destruido la muerte, quien mediante la reconciliación y el soplo de su Espíritu ha hecho de nosotros nuevas criaturas, dice hoy: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. ¡Oh mensaje lleno de felicidad y de hermosura! El que por nosotros se hizo hombre, siendo el Hijo único, quiere hacernos hermanos suyos y, para ello, hace llegar hasta el Padre verdadero su propia humanidad, llevando en ella consigo a todos los de su misma raza».


San Cirilo de Alejandría


«El Señor sabía que muchas de sus moradas ya estaban preparadas y esperaban la llegada de los amigos de Dios. Por esto, da otro motivo a su partida: preparar el camino para nuestra ascensión hacia estos lugares del Cielo, abriendo el camino, que antes era intransitable para nosotros. Porque el Cielo estaba cerrado a los hombres y nunca ningún ser creado no había penetrado en este dominio santísimo de los ángeles. Es Cristo quien inaugura para nosotros este sendero hacia las alturas. Ofreciéndose él mismo a Dios Padre como primicia de los que duermen el sueño de la muerte, permite a la carne mortal subir al cielo. El fue el primer hombre que penetra en las moradas celestiales… Así, pues, Nuestro Señor Jesucristo inaugura para nosotros este camino nuevo y vivo: “ha inaugurado para nosotros un camino nuevo y vivo a través del velo de su carne” (Heb 10,20)».

© 2002 EDITORIAL SOTABUR. Todos los derechos reservados.