Santa María de Eunate, sede de una Cofradía de Ánimas
Ángel Almazán de Gracia - 5/11/2012

Las ordenanzas de la Cofradía de Santa María de Eunate no deja lugar a dudas: el enclave no era de la Orden del Temple, ni Hospital de peregrinos del Camino de Santiago, sino de una hermandad dedicada a la Virgen y a las ánimas de los cofrades
 


En "Príncipe de Viana" se publicaron de José María Jimeno Jurío tres ensayos fundamentales para la historia de la iglesia de Santa María de Eunate, disponibles online en internet para su consulta y de los que me estoy nutriendo para la serie de artículos sobre Eunate que voy publicando en Soriaymas y dos blogs:

- Eunate y sus enigmas, PV nº 204, 1995, pp. 85-120
- Eunate y su Cofradía. Ordenanzas antiguas, PV nº 210, 1997, pp. 87-117
- Eunate. Ruina y reconstrucción del claustro (siglos XVI-XVII), PV nº 216, pp. 51-70

La Cofradía de Santa María de Onat


En uno de los artículos que he escrito ya señalo que Jimeno Jurío, el mayor historiador del enclave, estima que lo más probable es que la iglesia quizás lo costease íntegramente la Cofradía de Santa María de Onate, la cual documentalmente desde sus Ordenanzas de 1487 –copia y adaptación de otras anteriores a las que hace referencia en estos estatutos- “aparece siempre como autora, aprobadora y confirmadora de las ordenanzas, dueña propietaria de la iglesia y casa, y del terreno en que se alzan, llamado Unatermin, y como protagonista de los actos de culto y funerarios celebrados en aquélla”. Consta documentalmente que los cofrades eran de Enériz, Úcar, Obanos, Puente la Reina y Muruzábal.

El documento más antiguo que se conoce de la existencia de dicha Hermandad data nada menos que de junio de 1219 y la siguiente de 1229, siendo el topónimo "Onat", que ser iría modificando en los siglos posteriores (Onate,Honate, Honeta, Oñate, Oñeta, Unati, Hunate, Uñate, Unate), y sólo en el siglo XIX aparece el topónimo "Eunate" por el que hoy es conocido como "Cien Puertas", cuando su topónimo original es, simplemente, "Buena Puerta".

Las "ordenanzas antiguas" publicadas por Jimeno Jurío fueron ordenadas el 25 de octubre de 1487 en la "casa" de la cofradía (edificio que había extramuros pero anexo a la tapia actual), constan de 35 apartados y fueron aprobadas en Obanos el 30 de octubre de dicho año. No son, por tanto, las originales -a las que se mencionan en varias ocasiones-, "pero están inspiradas y recogen disposiciones de otras anteriores, probablamente las primitivas", opina Jimeno Jurío, que llega incluso a sugerir que "el primer original pudo ser redactado hacia el año 1200".

En las "ordenanzas antiguas" se afirma que la cofradía había sido creada “a honor y serbizio de la Virgen Santa María de Unat, et a honor et provecho de las animas de los Cofrades finados”. Por lo que se colige de estgas ordenanzas y de otros documentos posteriores estamos ante una Cofradía de Ánimas que tiene como patrona a Santa María de Unat en la iglesia octogonal, ubicada en un coto redondo, llamado de Unatermin, del que era propietaria dicha cofradía, administradora de sus bienes y de otras donaciones en los términos de los pueblos del contorno. Una cofradía de socorros mútuos, como tantas existentes en la Edad Media y que han perdurado, con sus readaptaciones, hasta el presente (en mi pueblo natal (Tajueco, Soria) perdura una Cofradía de la Vera Cruz de la que hay constancia documental desde 1793).

En el articulado presentado por los cofrades el 30 de marzo de 1520 en el pleito contra las pretensiones del rector y beneficiados de Muruzábal de posesionarse de la iglesia de Santa María de Eunate, entre otras cosas señalaban, según resume Jimeno Jurío, que los cofrades invertían "el importe de diezmos y primicias en reparar edificios y en obras pías", -concretamente se destinaba a reparar la iglesia de la cofradía (o sea: Santa María de Eunate) y los edificios anexos de la cofradía-, afirman igualmente que "antes de construir los edificios, el lugar estaba desierto y era de realengo" y confirman que "los que oyen misa y los divinos oficios en Eunate ganan muchísimas indulgencias".

¿Cuántas personas conformaban esta hermandad? No se dice nada al respecto en las "ordenanzas antiguas" (las de 1487). En 1500 se estableció el tope en 72 varones (72 fueron los dicípulos de Jesús que fueron a predicar, según los Evangelios), y se prohibía que hubiera mujeres (¿las hubo con anterioridad?). En 1589 se quiso rebajar a 50 el número de hermanos cofrades.

Ninguna dedicación especial al Camino de Santiago


La cofradía de Santa María de Unat-Onate estaba volcada en ayudar a los cofrades enfermos y en estar presente activamente durante las últimas horas de vida de sus cofrades y los ritos posteriores, enterramiento incluido. Para nada se menciona en las ordenanzas antiguas ni en documentos posteriores la atención a "peregrinos, sanos ni enfermos, ni al Camino de Santiago", aunque obviamente se les atendería del mismo modo que se hacía en cualquier iglesia o ermita del Camino. Hay que tener en cuenta que en el cercano Obanos existía un Hospital para peregrinos.

"El silencio absoluto que sobre la peregrinación a Santiago de Compostela guardan las Constituciones puede parecer decepcionante, ser mirado con escepticismo o rechazado de plano como algo inaceptable. Pero a veces la realidad histórica es como es y no como nosotros desearíamos que fuera o como decimos haber sido", concluye Jimeno Jurío al respecto.


Funerales y enterramiento de cofrades


Cuando un cofrade estaba a punto de morir era visitado por los mayorales por si necesitaba algo, y éstos avisaban al resto para que aucideran a verle. "Lo que le hiciera falta debían suplirlo la Casa de Onat y los cofrades. El prior irá a visitar al cofrade enfermo para decirle que, pues en vida había prometido obediencia, al morir debía dejar su cuerpo en poder del capitol para que lo enterrara donde creyera oportuno", resume Jimeno Jurío.
El abad de la cofradía era el encargado de oficiar la misa y enterrar al cadáver. "Si el difunto tuviera pariente próximo clérigo, éste podría hacerlo con licencia del abad y del prior. Los cofrades acudirán puntuales, antes de tercia... El capitol decidía dónde habían de ser enterrados. Los cofrades debían llevar a a hombros el cadáver y tenerlo en la iglesia rodeado de candelas, sin permitir llegar a él a ningún pariente, excepto a los clérigos que quisieran cantar a una con los cofrades. Debían enterrarlo ´teniendo un paramento encima´...", señala Jimen Jurío.

En un documento de 1520 se dice: "alderredor de la dicha iglesia de la parte de fuera ay un claustro muy hermoso e solemne... en el qual ay muchos arquos... y al pié de los arquos ay muchos enterrerorios, carnarios y sepulturas...". Pues bien, José Yarnoz Larrosa dirigió las obras de restauración y excavacion arqueológica (1940-1943) en este enclave y encontró sepulturas y osarios. En los intercolumnios de la galería, bajo los arcos del claustro, había osarios. Igualmente se encontraron tumbas entre las columnas de la fachada octogonal. Asimismo fue hallado un esqueleto entero con una concha de peregrino, inhumación que se encontró frente a la puerta oeste, entre la arquería y el muro perimetral.

El citado documento de 1520, añade: "Item que entre otras sepulturas ay una muy seynalada e principal en la qual fué enterrada la Reyna o aquella señora que fizo e mandó hedificar la dicha yglesia, y cada anno suelen soltar aquella sepultura muy honoríficamente en sufragio e conmemoración della assí al tiempo de las letanías como de las congregaciones que fazen e suelen fazer los cofrades...". En 1607 persistía esta tradición: "el segundo día de las congregaciones ordinarias (de los cofrades) en cada año suelen dar un responso en un túmulo questá en el Çimiterio de la dicha ermita, de por sí apartado de las otras sepulturas que ay, donde dizen está enterrada la fundadora de la dicha ermita, cuyo fue el dicho termino redondo".
Ya en 1487 se nos dice que la Cofradía tenía una reunión obligatoria anual, en dos jornadas, a la que debían asistir todos los cofrades. El primer día -miércoles después de San Lucas, 18 de octubre- era para rendir culto a la Virgen con misa oficiada por el abad. En el segundo día (jueves siguiente al 18 de octubre), el prior presidía la misa y oficio de "réquiem" (de difuntos) y había una procesión para "bendecir las fuesas" (o sea, las osamentas, los enterramientos).

Asimismo todos los clérigos debían decir misas para la congregación en ese segundo día y entre año dos misas de réquiem por las ánimas de los cofrades y bienhechores difuntos. A su vez "los laicos debían decir a cada tres maitinadas o dos cincuentenas de paternosters y avemarías", agrega Jimeno Jurío.

A más, "Ittem hordenaron que en las septenas y enterrorios de los cofrades los clerigos digan sendas misas et los legos sendas maitinadas, et los que no supieren cada cient Paternoster ett avemarias, que así lo manda el Previlexio".

Por otra parte había una misa semanal que, en 1546, se ordenó celebrar los sábados con oficio de Nuestra Señora y conmemoración de los hermanos difuntos



Enlaces relacionados:
- Vídeo del ábside, claustro, portada de Eunate, por Soriaymas
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- Eunate en "Las claves masónicas de los maestros constructores".
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- Las tumbas halladas en Eunate por Yárnoz
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- Eunate, conclusiones arquitectónicas -3- (Arquería del Claustro)-
http://templariosymas.blogspot.com.es/2012/04/eunate-templario-al-parecer-no-lo-fue.html
http://www.soriaymas.com/ver.asp?tipo=articulo&id=1382
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