Eunate seguramente no fue de la Orden del Temple
Agustín Gómez Gómez - 4/23/2012

He aquí dos reseñas bibliográficas sobre un libro y un interesantísimo ensayo de Thomas Igor Becker y José María Jimeno Jurío, respectivamente, con opiniones distintas acerca de lo que fue la iglesia de Santa María de Eunate (Navarra)
 


Reseñas bibliográficas de Agustín Gómez Gómez en revista Ondare. 16, 1997


BECKER, Thomas Igor C., Eunate (Navarra): Zwischen Santiago und Jerusalem, Tübingen, 1995.


Después de muchos años sin que la iglesia de Eunate hubiese recibido la atención de los investigadores, se acaban de publicar dos trabajos que reavivan el interés de esta peculiar obra románica. Si durante las últimas décadas la supuesta adscripción templaria había servido para ser citada en las obras de esotéricos e “iniciados”, estos dos trabajos que ahora aparecen exponen de forma bastante clara la historia y el arte de Eunate.

Sin embargo los planteamientos que los dos autores hacen no son convergentes, ni siquiera complementarios, sino que llegan a conclusiones totalmente diferentes y enfrentadas.

El primero de los trabajos ha sido publicado por la Sociedad de Estudios Jacobeos que dirige Robert Plötz, dentro de su colección de libros sobre Santiago y la cultura de la peregrinación.

Su autor, Thomas Igor Becker, realiza un análisis en función de la adscripción a la orden hospitalaria de San Juan de Jerusalén, y nos proporciona una lectura que pone el acento en el apogeo de las peregrinaciones a Santiago de Compostela. Además contextualiza algunos aspectos artísticos, especialmente interesantes con respecto al modelo arquitectónico que se siguió en la iglesia de Eunate.
Toma como base argumental para la fecha un documento de 1219, que ya había sido publicado por Santos García Larragueta (El gran priorato de Navarra de la orden de San Juan de Jerusalén. Siglos XII-XIII, Pamplona, 1957, vol. 2, doc. 167), en el que se menciona Eunate. Se trata de un testamento en el que Brun dona unas viñas a los cofrades de Onat.

Este documento fechado el 16 de junio de 1219 nos indica un terminus ante quem, especialmente válido ante la falta de otras noticias, pero teniendo en cuenta que la iglesia de Eunate ya estaría concluida para el 1200, e incluso Becker se aproxima más al proponer la fecha de 1170 en función de características de estilo.

Para Becker las funciones de Eunate serían las de hospital, funerarias y posiblemente parroquiales. Las excavaciones que se realizaron en 1940 dirigidas por José Yarnoz Larrosa pusieron al descubierto varias sepulturas, y evidenciaron, efectivamente, un carácter funerario.

En cuanto a la escultura figurativa, Becker recoge lo que a su entender es un programa sintético a tres niveles que corresponde a tres estructuraciones arquitectónica. Así, en la galería se encontraría un programa centrado en la Navidad, Pascua y Pentecostés, en la portada los vicios, con la lujuria y usura como representantes, y en el interior una temática musical.
Pero es en la tipología de la planta octogonal donde el trabajo de Becker resulta más esclarecedor. En primer lugar rechaza la relación con otras iglesias de planta central. Así, Torres del Río pudo haber servido como modelo lejano pero nunca como el tipo arquitectónico seguido por los arquitectos de Eunate. Tampoco La Vera Cruz de Segovia, con la que encuentra más parecidos tipológicos, parece que sea un prototipo que pueda utilizarse como precursora en el modelo de Eunate. Lo mismo propone para las de Montmorillon o Saint-Clair d’Aiguihe en Le Puy, que únicamente coinciden en su estructuración de planta central. Finalmente es en la Ascensio de Jerusalén donde encuentra el modelo seguido. Dos factores principales corroborarían esta aseveración. Por un lado la histórica, en tanto que asigna a los caballeros de la orden de San Juan de Jerusalén la construcción de Eunate, y otro arquitectónico en cuanto que ambas coinciden en el planteamiento de la arcada quesostiene una galería o patio concéntrico. Encuentra también otros motivos, como un horizonte oriental que observa en lo arquitecto y en los capiteles. Todo ello le lleva a concluir que Reseñas y Varia326 Ondare. 16, 1997, 323-333 Eunate es una obra que no tiene paralelo en el románico europeo, y que las experiencias vividas en Palestina por los cruzados serían la principal causa de su peculiar estructura.

Pero añade, además, que esta relación entre la obra oriental y la occidental es un ejemplo de copia que no es extensible a otras iglesias de planta central, en tanto que Eunate representa la recepción asimilada del modelo de Jerusalén, mientras que otras iglesias de planta central únicamente han adoptado el concepto general.

«Eunate y sus enigmas».- José María Jimeno Jurío


La mayoría de los planteamientos realizados por Thomas Igor Becker se desmoronan con el nuevo trabajo de José María Jimeno Jurío, que no sólo nos proporciona el más completo trabajo sobre la iglesia románica de Eunate, sino que creo que resuelve muchos de los aspectos que erróneamente se habían mantenido hasta ahora.

Sus conclusiones son las siguientes. Nunca fue de la orden del temple, tampoco de los hospitalarios, nunca existió un hospital, no se dio enterramiento más o menos frecuente a los peregrinos, y por el contrario las constituciones de la Cofradía de Onat ponen de relieve que la iglesia y sus posesiones pertenecieron a dicha cofradía, que allí celebraban sus cultos y enterraban a sus muertos.

Partiendo del documento de 1219, el autor nos pone en relación la iglesia de Eunate con la cofradía de Santa María, tal y como aparece citada en el documento. Es decir, al igual que existía la cofradía de Roncesvalles creada en 1127-1132 por el obispo de Pamplona Sancho de Larrosa, se debió crear la de Eunate. La documentación de esta época se reduce al documento de principios del XIII, pero en el XV se encuentran los estatutos de la cofradía, en el que por cierto se hace mención a las «ordenanzas antiguas» y «el privilegio».

Comienza su trabajo analizando la teoría del topónimo Eunate, que a diferencia de lo que se ha venido diciendo, no procede de eun ate, cien puertas, sino que el término original era ONATE (la documentación es especialmente reiterativa con el nombre Onat, Onate, Honate, Honeta, Oñate, Oñeta, Unati, Hunate, Uñate) de ona, “bonus”, “bon”, “bueno”, y ate, “portillo”. Contribuye a descartar la teoría de iglesia de Templarios con el simple argumento que ya expuso Lacarra en 1941, de que si la única atribución a los templarios era por su planta octogonal, ni ésta había sido exclusiva de los templarios ni éstos la habían utilizado como único modelo en sus construcciones. Vuelve también a poner en tela de juicio la argumentación de la linterna de los muertos puesto que con la restauración de Yarnoz en 1945 quedó claro que esta no existió, aunque Uranga e Iñiguez retomaron de nuevo esta teoría en 1973 y acusaran a Yarnoz de haberla destruido en la restauración para mantener la espadaña.

Descarta igualmente que Eunate fuese la parroquia de un despoblado, pues nunca aparece consignado su nombre en las relaciones nominales de las iglesias y lugares de Valdiçarbe, donde por cierto sí aparecen numerosos despoblados. Algo parecido ocurre con la teoría de un hospital de peregrinos y cementerio para los que fallecían en el camino.

Su existencia se ha fundamentado en la identificación que Larraca hizo de un documento de 1251 de un convenio entre el prior de San Juan de Jerusalén en Navarra y los cofrades de Obanos sobre la utilización de éstos del “Hospital del Camino”. Pero en el documento no se hace ninguna mención que indique que Eunate sea el dicho Hospital del Camino, y en la documentación referida a la cofradía de Eunate en ninguna ocasión se dice que sea o haya sido Hospital de peregrinos. Jimeno Jurío añade que lo lógico es que el hospital citado en ese documento sea el mismo que existió en Obanos bien documentado en el siglo XVI.
Descartada la teoría de un Hospital de peregrinos, se desdibuja igualmente el supuesto destino funerario. Pero este argumento cobró fuerza a partir de la aparición de una concha de peregrinos en una de las sepulturas. La lectura que se ha venido haciendo no es la de “una concha de peregrinos”, tal y como se hizo constar en el informe de la restauración, sino que al singular se le han aplicado numerosos plurales.

Después de ir desmontando las numerosas atribuciones y teorías que se han dado a Eunate, José Mª Jimeno Jurío plantea una nueva hipótesis. Partiendo de la innegable presencia de enterramientos, la existencia de un documento que hace mención a la Cofradía de Onat y los numerosos pleitos que hasta el siglo XVII mantuvieron, indicaría que esta cofradía fue dueña de la iglesia, dependencias y tierras del entorno. Las funciones de la iglesia de Eunate serían las de celebrar allí sus reuniones y actos religiosos, nombrar ermitaños que eran sepultados al morir en el claustro al igual que los cofrades, los cuales podían ser clérigos, seglares y normalmente vecinos del Valle. Además sería el lugar de reunión de la comunidad de Valdizarbe. Como antecedente Jimeno Jurío presenta un documento citado por Lacarra de 1170 en el que Sancho el Sabio prohibe el enterramiento de Infanzones y labradores ante las protestas del cabildo pamplonés, lo que indicaría que en la segundamitad el siglo XII existían este tipo de capillas funerarias de fundación particular.

Como se puede observar, los planteamientos de Becker y Jimeno Jurío presentan notables diferencias. La utilización de la existencia de la cofradía de Santa María de Onat, de la que el segundo autor recoge incluso los dieciocho capítulos relativos a las preces funerarias, parece que da una nueva visión a los tradicionales planteamientos. Por el contrario las teorías relativas a la peregrinación y al hospital de la orden de San Juan de Jerusalén quedan en entredicho. ¿Quiere esto decir que la teoría de la relación con la iglesia de Jerusalén planteada por Becker se desmorona? En parte la respuesta la encontramos en el propio autor cuando fundamenta esta relación en función de los hospitalarios de San Juan. No obstante, las similitudes artísticas que presenta son de gran importancia como para desdeñar una posible relación. En cualquier caso, la tipología de la planta central, es por sí misma un modelo que parece conectado con un prototipo desconocido y del que son deudorasmuchas otras que entre sí sólo parecen tener en común el tipo de planta.


Santa María de Eunate se alza en el fondo del valle, prácticamente equidistante de los pueblos de Enériz, Adiós, Muruzábal y Obanos, y algo más de Legarda, Uterga, Úcar, Tirapu, Añorbe y Puente la Reina.




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