Aguas Superiores y Aguas Inferiores, simbolismo
Génon-Eliade-Biblia - 10/12/2011

Vamos en este artículo a centrarnos en el simbolismo cosmogónico y metafísico del agua en sus modalidades simbólicas de las Aguas Superiores e Inferiores, recurriendo a René Guénon, Mircea Eliade y el inicio de la Biblia
 


Biblia de Jerusalem .- Génesis . Capítulo 1


1.- En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
2.- La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.
3.- Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.
4.- Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad;
5.- y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.
6.- Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.»
7.- E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue.
8.- Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo.
9.- Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue.
10.- Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien.



En libros “Precisiones necesarias” y “El reino de la cantidad y los signos de los tiempos” -Guénon


…Aquellos que cometen tan fatal error, ignoran la distinción existente en el ámbito del simbolismo entre las “Aguas superiores” y las “Aguas inferiores”: en lugar de elevarse hacia el Océano de arriba, se hunden en los abismos del Océano de abajo; en lugar de concentrar todas sus potencias para dirigirlas hacia la trascendencia, que es la única que puede ser llamada “espiritual”, y que sólo puede fortificar con márgenes estables la personalidad humana, las dispersan en la diversidad indefinidamente cambiante y huidiza de las formas de fantasía, de las sensaciones y de las influencias oscuras, sin sospechar que han tomado como plenitud de “vida” lo que, en realidad, es solamente el reino de la muerte…

En “Símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada” -Guénon


… “Aguas superiores”, que son las posibilidades de manifestación no-formal, y que en cierto sentido están simbólicamente representadas por las nubes, de donde la lluvia desciende sobre la tierra al mismo tiempo que son residencia del fuego bajo el aspecto del rayo ; y lo mismo ocurre, en el orden de la manifestación formal, con ciertas posibilidades pertenecientes al dominio “sutil”. Resulta particularmente interesante observar, a este respecto, que los alquimistas “entienden por aguas, los rayos y el resplandor de su fuego” y que dan el nombre de “ablución”, no a “la acción de lavar algo con el agua u otro licor”, sino a una purificación que se opera por el fuego, de modo que “los antiguos han ocultado esta ablución bajo el enigma de la salamandra, de la cual dicen que se nutre en el fuego...

La lluvia, en efecto, para representar los influjos espirituales, debe ser considerada como un agua “celeste”, y sabido es que los Cielos corresponden a los estados no-formales; la evaporación de las aguas terrestres por el calor solar es, por otra parte, la imagen de una “transformación” [en el sentido de “paso más allá de las formas”], de modo que hay en ello como un tránsito alternativo de las “aguas inferiores” a las “aguas superiores”, e inversamente.

El hombre y su devenir según el Vedanta -Guénon


… El agua no puede entonces representar aquí más que el conjunto potencial de las posibilidades formales, es decir el dominio de la manifestación según una modalidad individual, dejando así fuera de ella a estas posibilidades informales que, pese a corresponder a estados de manifestación, deben sin embargo ser referidas a lo Universal...

… .Si se deja al símbolo del agua su significación general, el conjunto de las posibilidades formales se designa como "Aguas inferiores" y el de las posibilidades informales como "Aguas superiores". La separación de las "aguas inferiores" y de las "aguas superiores" desde el punto de vista cosmogónico se encuentra descrita en el Génesis I, 6 y 7; y debe hacerse notar que la palabra Maïm, que designa al agua en hebreo, tiene la forma del dual, lo cual puede, entre otras significaciones, relacionarse con el "doble caos" de las posibilidades formales e informales del estado potencial. Las aguas primordiales antes de la separación, constituyen la totalidad de las posibilidades de manifestación, en tanto que esta constituye el aspecto potencial del Ser Universal, lo que es en rigor Prakriti. Hay aún otro sentido superior del mismo simbolismo, que se obtiene al transponerlo más allá del Ser mismo: las aguas representan entonces la Posibilidad Universal considerada de una manera absolutamente total, es decir en tanto que abraza a la vez, en su infinidad, el dominio de la manifestación y el de la no-manifestación. Este último sentido es el más elevado de todos; en el grado inmediatamente inferior, en la polarización primordial del Ser, tenemos a Prakriti, con la cual no estamos todavía más que en el principio de la manifestación. Luego, continuando el descenso, podemos abordar los tres grados de ésta como lo hemos hecho precedentemente: tenemos entonces, para los dos primeros, el "doble caos" del cual hemos hablado, y finalmente, para el mundo corporal, el agua en tanto que elemento sensible, encontrándose esta última comprendida ya implícitamente, como todo lo que pertenece a la manifestación grosera, en el dominio de las "aguas inferiores", pues la manifestación sutil cumple el papel de principio inmediato y relativo con respecto a esta manifestación grosera. Aunque estas explicaciones sean un poco largas, pensamos que no serán inútiles para hacer comprender, a través de ejemplos, cómo se puede abordar una pluralidad de sentidos y aplicaciones en los textos tradicionales.

… Se trata aquí de las Aguas superiores o celestes que representan el conjunto de las posibilidades informales por oposición a las Aguas inferiores que representan el conjunto de las posibilidades formales; no puede tratarse ya de estas últimas desde el momento en que el ser ha sobrepasado la Esfera de la Luna, puesto que ésta es, como dijimos en su momento, el medio cósmico donde se elaboran los gérmenes de toda la manifestación formal.

Los Estados Múltiples del Ser -Guénon


El conjunto de posibilidades formales y de posibilidades informales es lo que las diferentes doctrinas tradicionales simbolizan respectivamente por las "Aguas inferiores" y las "Aguas superiores"; las Aguas, de forma general y en el sentido más extendido, representan la Posibilidad entendida como "perfección pasiva" o principio universal que en el Ser se determina como "substancia" (aspecto potencial del ser); en este último caso, no se trata más que de la totalidad de posibilidades de manifestación, al estar las posibilidades de no-manifestación más allá del Ser. La "superficie de las Aguas" o su plano de separación, al que nos hemos referido en otras ocasiones como plano de reflexión del "Rayo Celestial", señala pues el estado en el que se opera el paso de lo individual a lo universal, y el símbolo de la "marcha sobre las Aguas" representa la emancipación respecto a la forma o la liberación de la condición individual. El ser que llega al estado que corresponde para él a la "superficie de las Aguas", pero sin elevarse todavía por encima de éste, se encuentra como suspendido entre dos caos en los que todo es en un primer momento confusión y oscuridad (tamas), hasta el momento en que se produce la iluminación que determina su organización armónica en el paso de la potencia al acto y por la que se opera, como por el Fiat Lux cosmogónico, la jerarquización que hará salir el orden del caos9.
Esta consideración de los dos caos, que corresponden a lo formal y lo informal, es indispensable para la comprehensión de gran número de representaciones simbólicas y tradicionales; por esta razón hemos querido mencionarlo especialmente aquí. Además, y aunque hayamos ya tratado esta cuestión en nuestro trabajo anterior, enlaza demasiado directamente con el tema presente para que fuera posible dejar de mencionarlo, aunque sólo haya sido brevemente.

El simbolismo de la Cruz -Guénon


También podemos decir que se trata del plano de separación de las «Aguas inferiores» y las «Aguas superiores», es decir, de los dos caos, el formal y el informal, el individual y el extra-individual de todos los estados, tanto no manifestados como manifestados, cuyo conjunto constituye la Posibilidad total del «Hombre Universal».


MIRCEA ELIADE... del libro Tratado de Historia de las religiones, Ciudad de México


Principio de lo indiferencial y de lo virtual, fundamento de toda manifestación cósmica, receptáculo de todos los gérmenes, las aguas simbolizan la sustancia primordial de la que nacen todas las formas y a la que vuelven, por regresión o por cataclísmo. Fueron al comienzo, retornan al final de todo ciclo cósmico, existirán siempre -aunque nunca solas- porque las aguas son siempre germinativas, encerrando en su unidad no fragmentadas las virtudes de todas las formas. En la cosmogonía, en el mito, en el ritual, en la iconografía, las aguas llenan la misma función, cualquiera que sea la estructura de los conjuntos culturales en los que se encuentran: proceden a toda forma y sostienen toda creación. La inmersión en el agua simboliza la regresión a lo preformal, la regeneración total, el nuevo nacimiento, pues una inmersión equivale a una disolución de las formas, a una reintegración en el modo indiferenciado de la preexistencia; y la salida de las aguas repite el gesto cosmogónico de la manifestación formal, el contacto con el agua implica siempre la regeneración; por una parte, porque la disolución va seguida de un nuevo nacimiento", por otra parte porque la inmersión fertiliza y aumenta el potencial de vida y de creación. El agua confiere un "nuevo nacimiento" por un ritual iniciático, cura por un ritual mágico, asegura el renacimiento post mortem por rituales funerarios. Incorporado en sí todas las virtualidades, el agua se convierte en símbolo de vida (el "agua viva", rica en gérmenes, fecunda la tierra, los animales, la mujer). Receptáculo de toda virtualidad, fluido por excelencia, soporte del devenir universal, el agua es comparada, o directamente asimilada con la luna. Los ritmos lunares y acuáticos están orquestados por el mismo destina: gobiernan la aparición y desaparición periódicas de todas las formas, dan al universal devenir una estructura cíclica.



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