![]() |
|
ANOTACIONES JUNGUIANO-ALQUIMISTAS |
||
|
Ángel Almazán - 27/11/2002 Consideraciones varias sobre Alquimia, partiendo de Jung, y con algunas estimaciones de Guénon: Negro, Nigredo, Sulamita, Sabiduría, Vírgenes Negras, Reina de Saba, Ánima, Hierosgamos, Más que Sexo... |
|
|
|
||
|
NOTA DE ADVERTENCIA Estas consideraciones junguiano-alquimistas no está hilvanado como ensayo, sino que es una respuesta dada por el Webmaster, Ángel Almazán, a una pregunta formulada en el foro de anterior de Sotabur sobre diversas cuestiones. No obstante, dado que ofrece muchos datos de interés, se ha optado por incluirla como artículo. [Se publicó por tanto esta serie de consideraciones en la Web anterior que teníamos, hacia 1998-1999] INTRODUCCIÓN AL TEMA * "Habentibus symbolym facilis est transitus"El tránsito es fácil para aquellos que tienen el símbolo ---- Mylius:"Philosophia reformata" --- * "La verdad no vino al mundo desnuda sino que vino en tipos e imágenes. Nadie recibirá la verdad de otra manera. Hay un nacer de nuevo y una imagen del nacer de nuevo. Es indispensable nacer de nuevo a través de la imagen". --- "Evangelio Gnóstico de Felipe" --- He aquí un ejemplo de cómo se puede vivenciar, en este plano del símbolo, un hecho trascendental. Es un poema muy importante para mí. Lo escribí en la Semana Santa pasada. Es una serie de enigmas..., que bien pueden calificarse de alquimistas: "Todo es rito. Todo es símbolo. El Oráculo del I Ching se pronunció y nosotros acatamos. Era tiempo de esperanza y de luz candelaria. Gabriel anuncia el descenso en el equinoccio y deja siete días para su liberación. La paloma posó su perla griálica en viernes. La cigüeña sobrevoló Calat al Nusur en día solar. La nieve y la lluvia fertilizaron la creación y el viento de norte insufló su espíritu. La epifanía, fiesta de luz y fuego, fue su cuna. La estrella bajó del cielo. Las fuentes y ritos fueron bendecidos. Alejandría festeja a Osiris e Isis pare al dios renacido. El agua del Nilo será vino eucarístico de Dionisos mientras las antorchas cierran el ciclo" Coincido con Jung en que si uno no se mueve en el mundo de los símbolos, y, por tanto, en lo que en el lenguaje junguiano se denoniman arquetipos, la Alquimia será inescrutable, oscura e impenetrable. En la alquimia se habla de elementos químicos y de productos diversos, pero todos ellos son "non vulgi", "no vulgares", no los que conocemos por los sentidos, ya que hacen eferencia a elementos psíquicos de lo que Jung denominó Inconsciente Colectivo: esa Magna Mater del que ha salido nuestro ego o yo consciente, a modo de isla en el oceáno, isla que a lo largo de la vida tiene que asentarse firmemente como en el mito de Letona, con cuatro grandes pilares que son los cuatro elementos (tierra, aire, fuego y agua) o, por decirlo en términos psicológicos, las cuatro formas básicas de desarrollo de una consciencia plena (las funciones psíquicas de intuir, percibir, pensar y sentir) que, en su punto ideal, deben estar usándose al mismo tiempo y dándoles conscientemente el mismo valor, lo cual es muy difícil de realizcotidianamente. Ella, Letona, el Ánima, que es el puente con el inconsciente y con ese foco rector de éste (el Sí-Mismo), posibilita en el mito tal asunción. ¡Claro que los alquimistas operaron en laboratorios, con sus retortas, alambiques, etc..! Buscaban "fuera" lo que tenían "dentro", sin sospecharlo siquiera en la mayoría de los casos. Proyectaban su mundo interior (el del inconsciente desconocido) fuera, y por "participación mística" y "sincronicidad" veían en sus retortas las más diversas figuras, y la materia se iba transformando... ¿Pero alguno acaso alcanzó materialmente ese lapis philosophorum, medicina universal que curaba las enfermedades y le convertía a uno en inmortal? Formas y energías psicoideas (que no son ni físicas ni psíquicas, sino ambas cosas al mismo tiempo y un "algo más" que nos es desconocido todavía) revivieron en la psique de los alquimistas los ancestrales mitologemas de los Misterios de Egipto, Grecia y Roma.., y con ellos el Hierosgamos (la unión físico-espiritual con la Diosa) y las mil y una "coniunctios" de todos los opuestos... La psique humana sigue siendo, en su esencia, la misma: la que tenían los egipcios de Tutankamón, los griegos de la época de Platón, la de los árabes del tiempo de Geber, la del medievo europeo, renacentista... o la que tenemos nosotros ahora. Su "mecanismo" sigue siendo el mismo... y sigue siendo arrebatada por la numinosidad de los arquetipos.., y nuestro ego consciente sigue siendo tan pequeña cosa que aún seguimos proyectando fuera nuestras pasiones, miedos, anhelos, pensamientos, intuiciones, percepciones..., atribuyéndoselas a los demás, a la tormenta, al rocío, al río, al mar... Y aún hay quien se compra un horno y unos alambiques para seguir destilando productos químicos buscando en la materia lo imposible: esa medicina universal que sólo se encuentra en Dios..., y que él ha reflejado en su Creación y en cada una de sus creaturas, en el fondo de su ser, en lo que los místicos y esotéricos llaman, el "corazón"... Y hay mucho escrito sobre ello, y de nada sirve leerlo si no se siente dentro de uno una conmoción fuerte... La experiencia es necesaria para comprenderlo... y quien lo haya sentido alguna vez en su vida me estará ahora comprendiendo... No obstante, aquí van algunas consideraciones sobre todas estas cuestiones: lo negro, Isis, Sulamita, Sabiduría... NIGRUM NIGRIUS NIGRO - NEGRO, MÁS NEGRO QUE LO NEGRO Valga este enigma alquimista, escrito por Maier, para que sirva aquí de cabecera a unas pequeñas consideraciones sobre el negro, color que da su nombre a la fase de la nigredo, que, en algunos textos, es la tierra negra, sobre la cual dicen algunos alquimistas que fue Adán quién se la llevó del Paraíso; tierra negra coincidente, en algunas obras alquimistas, con la llamada "prima materia", esto es, la materia prima de la alquimia, la de los mil nombres, entre ellos Isis (Maier, también la equipara así). Guénon, en "La gran tríada" le da un carácter masculino al Espíritu Santo y dice. "En efecto, la "operación del Espíritu Santo", en la generación de Cristo, corresponde propiamente a la actividad "no-actuante" de Purusha, o el "Cielo" según el lenguaje de la tradición extremo-oriental; la Virgen, por otra parte, es una perfecta imagen de Prakriti, que la misma tradición designa como "Tierra". Esto último es particularmente manifiesto en la representación simbólica de las "Vírgenes Negras", siendo aquí el color negro símbolo de la indistinción de la "materia prima" " (p.19). - En el penúltimo capítulo señala que "las tinieblas representan siempre, dentro del simbolismo tradicional, el estado de las potencialidades no desarrolladas que constituyen el "caos", y correlativamente, la luz se relaciona con el mundo manifestado, en el cual estas potencialidades serán actualizadas, es decir, el "cosmos"... La luz viene después de las tinieblas, y esto no sólo desde el punto de vista macrocósmico, sino también desde el punto de vista microcósmico, que es el de la iniciación, ya que las tinieblas representan el mundo profano... Hay otro sentido superior del simbolismo de las tinieblas, que se relaciona con el estado de no-manifestación principial, pero aquí solo hemos de considerar el sentido inferior y propiamente cosmogónico". Guénon, en "La crisis del mundo moderno", nos dice que todo cambio trascendental se cumple en la oscuridad. "En los misterios de Eleusis esta ley estaba representada por el simbolismo del grano de trigo; los alquimistas la representaban por la "putrefacción" y por el color negro que marca el principio de la Gran Obra. Lo que los místicos cristianos llaman la "noche oscura del alma" no es más que la aplicación al desarrollo espiritual del ser que se eleva a estados superiores, y sería fácil señalar todavía muchas otras concordancias". Y repite en su capítulo 31 de "Iniciación y Realización Espiritual": "Todo cambio de estado se produce a través de una fase de oscurecimiento y de 'envolvimiento'.." En este capítulo 31 leemos que las tinieblas, en su sentido inferior, simbolizan el "caos", o sea, "el estado de indiferenciación o de indistinción que está en el punto de partida de la manifestación, sea en su totalidad, sea relativamente en cada uno de sus estados..., reflejo de la indiferenciación primordial de lo no manifestado". En "Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada", nos dice Guénon que la palabra etíope (aithi-ôps) significa "cara quemada", o sea, cara negra o cuando menos oscura. En la antigüedad se dio el nombre de Etiopía a muchos países diversos., incluyendo la mítica Atlántida. En China se designaban a sí mismo como "Pueblo Negro" y también "Cabezas negras" como en Caldea. Y Egipto se llamaba Kemi (tierra negra). Estos pueblos se consideraban como ocupantes del Centro del Mundo, el Reino del Centro o el Corazón del Mundo, siendo el Centro, "en razón de su carácter principial, lo que podría llamarse el "lugar" de la no-manifestación". "Sabido es que, en su sentido superior, el color negro simboliza esencialmente el estado principial de no-manifestación, y que así ha de comprenderse, especialmente, el nombre de Krishna, "negro", por oposición a Arjuna (blanco), representando el uno y el otro, respectivamente, lo no-manifestado y lo manifestado, lo inmortal y lo mortal, el Sí- Mismo y el yo, Paramâtma y jîvatma" (102) Y agrega Guénon que las diosas Madre Tierra, como Cibeles, cuyo símbolo era una piedra negra cónica, son representaciones del principio "substancia" de la manifestación universal (269) LA SULAMITA Y LA SABIDURÍA En la primera parábola de "Aurora Consurgens" aparece la Sapientia Dei en su aspecto de materia prima, negro, original: "Mirando desde lejos vi una gran nube negra que cubría la tierra completa, la cual había absorbido a la tierra y cubierto mi alma, (porque) las aguas putrefactas y corruptas como estaban por el espectáculo de las profundidades infernales y por la sombra de la muerte, habían penetrado en mi alma: la tempestad me había engullido". Más adelante, en la séptima parábola, sigue hablando la Sapientia Dei, la Sabiduría, Sophia, pero identificada ahora con la Sulamita del Cantar de los Cantares: "Vuelve a mí con todo tu corazón y no me desprecies porque soy negra, porque el sol ha cambiado mi color y las aguas han cubierto mi rostro y la tierra ha sido mancillada y profanada en mis labores; porque había oscuridad sobre ella, porque me adhiero al fango de la profundidad y mi sustancia no es revelada. Por eso, fuera de las profundidades y desde el abismo de la tierra he gritado con mi voz a todos vosotros que pasáis por el camino. Atiende y mírame, si alguien se encontrara como yo, le pondré en su mano la estrella de la mañana". Jung vincula estos pasajes con los salmos 69 y 130, en los que se da el mitema de la redención (Nota: los Salmos y el Cantar de los Cantares eran los libros de cabecera de San Bernardo, promotor del culto mariano en el Cister y su expansión, por tanto, en Europa. Él adquirió ese amor mariano y gnosis "bebiendo de la leche de la Virgen"). En esa inmersión en las profundidades, en los abismos, en la "noche oscura del alma", dice Epifanio, en su análisis del salmo 130, que "después los santos son tan favorecidos que el Espíritu Santo mora dentro de ellos, él les concede, después de haber hecho su morada en ellos, el don de ver las cosas profundas de Dios, para que puedan alabarle desde las profundidades". Y Edinger aclara su significado, en estos términos: "Por una parte significa caer en la niebla y la oscuridad y ser inundado por las aguas; y al mismo tiempo significa iniciarse en las cosas profundas de Dios. Psicológicamente esto significa que un encuentro con el inconsciente conduce primero a la oscuridad, la desorientación y la angustia; pero si uno persiste en escudriñar la experiencia, su consecuencia es agrandar la personalidad y llevar a uno más cerca de la totalidad. Eso estaría simbolizado ,pues, por `las cosas profundas de Dios`". En el ya referido texto alquimista de Eleazar, la Sulamita, confesará esto: "¿Qué puedo decir? Estoy sola entre lo oculto; no obstante mi corazón se regocija, porque puedo vivir en secreto, y refrescarme en mí misma. Pero bajo mi negrura he escondido el verde más hermoso". Jung lo analiza en los párrafo 622 y 624 de "Mysterium Coniuntionis". Edinger nos indica que la Sulamita de Eleazar es la del Cantar de los Cantares, figura equiparable a la Sofía del gnosticismo, "atrapada en el abrazo oscuro de la materia", o a la Shekinah de la Kabala, la cual es "la presencia femenina de Dios, que está en el exilio de Yaveh, perdida en el mundo oscuro, separada de su consorte divino"... Otro paralelismo es el del Anima Mundi, "el espíritu vivificante que permea todas las cosas"... Es decir, en términos psicológicos junguianos: "ella es la psique primordial en su estado infantil, oscuro, no regenerado". Por eso, "cuando trabajamos sobre los contenidos del inconsciente, ya sea con nosotros mismos o con nuestros pacientes, estamos simultáneamente contribuyendo al rescate de Sofía, a la restauración de la Shekinah de su exilio, y a la redención del ánima mundi". La aparente negrura de la Sulamita se desvanecerá al ser una con su amado en la "coniunctio". "Creo que esto sugiere -interpreta Edinger- que lo que despreciamos en nosotros mismo, lo que es cargado con la negrura, toma valor y sufre una transformación hasta el punto de que es percibida como parte de nuestra totalidad. Cuando los aspectos más negros de la sombra, los rasgos más negativos de la vida de uno y de su destino, son vistos con relación al destino y vida total de uno, cambian su carácter. Ellos llegan a ser aceptables, y una parte significativa del todo". Y lo que era "materia prima" es la esencia de la "piedra filosofal", lograda en la fase alquímica de la "rubedo", en donde se repite el mitema de la hierosgamia de los Misterios (la "unión mística" entre el hombre y la sacerdotisa que simboliza a la Diosa). En la "Aurora Consurgens", al final de sus páginas, se expresa esta unión mística con la Divinidad (con el Sí-Mismo) mediante la "coniunctio" con la Sabiduría de Dios, la cual habla en estos términos tan propios de la Sulamita del Cantar de los Cantares: "Escuchad todas las naciones, percibid con vuestros oídos; mi novio rojo ha hablado. Pidió, y ha recibido. Yo soy la flor del campo y el lirio de los valles. Soy la madre del amor hermoso y del santo reconocimiento y de la esperanza sagrada. Soy el fértil viñedo que produce frutos dulces y aromáticos, y mis flores son las flores del honor y de la belleza. Soy el lecho de mi amado, en torno de quien hay sesenta héroes que contra todos los horrores de la noche llevan la espada ceñida a la cadera. Yo soy hermosa y sin tacha.Miro por la ventana y a través del enrejado veo a mi amado. He herido su corazón con uno de mis ojos y en un pelo de mi cuello. Soy la fragancia de los ungüentos. Soy la mirra escogida. Soy la más despierta entre las vírgenes que se adelantan, como la aurora, al amanecer matutino, escogida como el sol y hermosa como la luna, sin mencionar lo que está dentro. Soy como los grandes cedros y cipreses del monte Sión. Soy la corona con que será coronado mi novio el día de su boda y de su júbilo, porque mi nombre es como un ungüento que se vierte. Soy el viñedo escogido donde el Señor envió trabajadores a cada hora del día. Soy la tierra de promesa en donde los filósofos han sembrado su oro y su plata. Si este grano no cae dentro de mí y muere, entonces no producirá el triple fruto. Soy el pan del cual comerán los pobres hasta el fin del mundo y nunca volverán a tener hambre. Yo doy y no pido nada a cambio. Doy alimento sin fallar nunca. Doy seguridad sin temer nunca. ¿Qué más he de decir a mi amado? Soy la mediadora entre los elementos que median entre el uno y el otro. Lo que es cálido lo refresco y lo que está seco lo humedezco y viceversa. Lo que es duro lo ablando y viceversa. Soy el fin y mi amado es el comienzo. Soy toda la obra, y toda la ciencia en mí está oculta. Soy la ley en el sacerdote, la palabra en el profeta y el consejo prudente en el sabio. Yo doy muerte y doy vida, yo hiero y yo curo, no existe quien pueda librar algo de mi mano. Ofrezco mi boca a mi amado y él me besa. Él y yo somos Uno. ¿Quién puede separarnos de nuestro amor? Nadie, porque nuestro amor es más fuerte que la muerte. Y el amado respondió: !Oh, mi novia amada, tu voz ha resonado en mis oídos y es dulce!. Tú eres hermosa... Ven ahora, amada mía, salgamos al campo, demorémonos en las aldeas. Nos levantaremos temprano, porque la noche ha pasado y el día se acerca. Veremos si tu viña ha florecido y si ha fructificado. Allí tú me darás tu amor, y para ti he preservado los frutos viejos y nuevos. Los disfrutaremos mientras somos jóvenes. Llenémonos de vino y de ungüentos y no habrá flor que no pongamos en nuestra corona; primero los lirios y después las rosas antes de que se marchiten. Nadie será excluido de nuestra felicidad. Viviremos en una unión de amor eterno y diremos lo bueno y lo amable que es vivir dos en uno. Por lo tanto construiremos tres tiendas: una para mí, otra para ti y la tercera para nuestros hijos, porque una cuerda triple no se romperá. A quien tenga oídos para oír dejadle que oiga lo que el espíritu de la doctrina dice a los Hijos de la Disciplina sobre la unión del amante y de la amada. Porque él ha sembrado su semilla, de la que madurará el triple fruto y de la cual el autor de las tres palabras dice: "Son las tres palabras preciosas en que se esconde la ciencia toda y que serán transmitidas a los piadosos, es decir a los pobres desde el primero hasta el último hombre". Sobre ello señala Maria Luisa von Franz lo siguiente ("Alquimia. Introducción al simbolismo" .Luciérnaga, Barcelona, 1991).: "Estas últimas palabras aluden a una tradición secreta que solamente los iniciados se pasan unos a otros, es decir, la tradición de esta unión amorosa. Las tres tiendas son una alusión al anuncio en el Apocalipsis 21,2-3, de que Dios vivirá en una tienda -el tabernáculo- con el hombre sobre la tierra: "Y yo, Juan, vi la santa ciudad, Jerusalén nueva, que descendía de Dios desde el cielo, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí que el tabernáculo de Dios está con los hombres, y morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y el propio Dios estará con ellos y será su Dios". De modo que ya ven ustedes que aquí la "coniunctio" termina con una encarnación de la Divinidad, es Dios que desciende dentro del ser humano. Eso es lo que ha expresado Jung al decir que lo que se ve desde el ángulo humano como proceso de individuación, visto desde el ángulo de la "imago" de Dios es un proceso de encarnación". LA REINA DE SABA En el esoterismo existe una vinculación simbólica muy importante entre la Sabiduría, la Sulamita, la Reina de Saba, Isis, Virgen María y Vírgenes Negras. "Aurora Consurgens", atribuida seguramente con gran acierto por parte de Maria Louisa von Franz a un Santo Tomás de Aquino que está camino ya de la muerte, se habla largamente de la Sabiduría y de la Sulamita, así como de la Reina de Saba (Guénon dice que Saba significa Sur, y sobre la Reina del Sur habla precisamente "Aurora Consurgens" ("Aurora que Surge", y que no es sino la Sabiduría, la Reina de Saba). Era etíope la Reina de Saba, y así la llaman (etíope) a la Sulamita en algunos textos. Quedó embarazada de Salomón y regresó a su tierra, siendo el hijo de ambos el primer rey de Abisinia, episodio amoroso que fue muy recurrente en la literatura amorosa europea y medieval (Etiopía suele simbolizar a la nigredo, en la alquimia). Y dicen los entendidos que la Sulamita del Cantar de los Cantares era la Reina de Saba, morenilla o negra también. En todo ello -incluyendo la poesía amorosa del Languedoc, la de los Fieles de Amor seguidores de Dante, y antes las de sufíes como Rumi e Ibn al Arabî (véase mi obra: "Los códices templarios del Río Lobos. Los custodios del Grial"), en todo ello, digo, subyace el Mysterium Coniunctionis, la relación arquetípica de los Principios Yin y Yang de la pareja humana, del Animus y Anima que surgen del inconsciente de la mujer y del varón. Y es que, como señala von Franz, "La experiencia del Anima para el hombre y del Animus para una mujer es, en realidad, totalmente ajena a una experiencia real con una pareja humana. La medida en que la pareja humana desempeña un papel - ya sea sólo como una imagen remota o como una conexión auténtica- varía de un caso a otro, pero ésta es la vivencia culminante que conduce a la experiencia del Sí Mismo" (pag. 297). San Juan de la Cruz, en su paráfrasis de Cantar de los Cantares, sabía de ello bastante. "Las visitas de la Reina de Saba", narración escrita por Miguel Serrano y prologada por C.G. Jung, es hoy día una buena muestra de cómo el simbolismo alquimista de esta Dama del Sur sigue estando vigente (está editado el libro en Kier). ISIS Y EL SEXO DE ISIS Hay un libro junguiano, escrito por Esther Harding, y publicado en Obelisco ("Los Misterios de la mujer") en los que hay una interpretación pormenorizada de Isis. He aquí sus aspectos principales: * Es madre de la naturaleza (138,255) * Andrógina, 137 * Madre del Universo, 144,253 * Vaso contenedor, 195-196 * Prostituta sagrada y compasiva, 217 * De piel oscura, 241 * Vestida de negro, 261 * Modelo para las Vírgenes Negras, 258 * Madre de Dios, 258 * Primera de las musas, 241 * Se une en hierosgamia con Orisis muerto, 247 * Es conocimiento y sabiduría, 256, 318 y ss * Es curandera, 260-261 * Es eje de los Misterios narrados por Apuleyo y Plutarco, entre otros, 235-265. Un libro de alquimia importante para el tema que estamos tratando es, igualmente, "La profetisa Isis y su hijo", del siglo I d.C según los especialistas, aunque bien pudiera ser su origen mucho más antiguo. Su exposición e interpretación la lleva a cabo la mejor de las "alumnas" de Jung, Maria Luisa von Franz, en su libro "Alquimia". En este tratado Isis, como profetisa, transmite la ciencia alquimista, o sea, la tradición alquimista, a su hijo Horus. Tras el título de libro, por cierto, aparece el emblema de la luna en cuarto creciente (en la iconografía isíaca es muy frecuente que ella porte los cuernos de la luna y de la vaca Hathor). Se encuentra este tratado en el llamado "Codex Marcianus". Isis narra a su hijo que ella permaneció durante un tiempo a Hormanouthi, la Ciudad de Hermes, "la ciudad de la técnica sagrada de Egipto", o sea, de la alquimia. Y en efecto, es allí donde consigue conocer los arcanos de la alquimia tras seducir a dos ángeles, el mayor de los cuales, ante la promesa de que cohabitará con ella -siempre y cuando le desvele a Isis los misterios de la alquimia-, le da a conocer tales arcanos. Lo que no se indica luego es si Isis, una vez recibido tales misterios, cohabitó sexualmente o no con este ángel, llamado Amnaël. Éste, antes de decirle tan "gran misterio", hizo prometer a Isis "que jamás diría el misterio que estaba a punto de oír, excepto a mi hijo, mi niño, y mi amigo más íntimo, de modo que tú eres yo y yo soy tú" (dice Isis). Quisiera destacar aquí un aspecto en concreto (hay muchos, por supuesto, y muy "jugosos", pero ahora sólo incidiré en éste), y que es el que nos conduce al "sexo de Isis". El ángel quiere acostarse con ella y unirse a ella sexualmente. La desea intensamente, "pero yo Isis, tenía presente lo que yo quería", nos dice el texto, y va dilatando el momento de la cohabitación hasta que obtiene el conocimiento de los secretos de la alquimia. No sabemos, repito, si logró suspender del todo esa urgencia sexual del ángel.., cuando menos la demoró suficientemente. Este trasfondo sexual de cómo Isis logró alcanzar el conocimiento alquimista es trascendental. Julius Evola ha ahondado en la trascendencia de la fuerza regeneradora espitual que tiene la sexualidad en un libro imponente: "Metafísica del Sexo", y en su obra "La tradición hermética en sus símbolos, en su doctrina y en su Arte Regia" dedica específicamente un capítulo sobre ello ("La vía de Venus y la vía radical" al referirse a la Vía Húmeda. Venus, la diosa del Amor (también Isis lo era), está presente en la Alquimia, esa misma diosa a la que cantaba Orfeo en estos términos: "Cantaré a la noche, madre de los dioses y los hombres, la noche origen de todas las cosas creadas, que nosotros llamaremos Venus" (de nuevo reaparece el negro, la materia prima, la Diosa Magna Mater). Bien sabemos que del inconsciente surgen premuras instintivas y, en lo que ahora estamos tocando, premuras sexuales. Esas irrupciones de las "fuerzas" que anidan en el inconsciente adquieren una tonalidad instintivo-animal. Si lo materializamos, es decir, lo llevamos a la práctica mediante el autoerotismo, heterosexualismo o -que también los hay- homosexualismo, no habremos seguido el ejemplo de Isis y habremos perdido la ocasión para adquirir un mayor autoconocimiento de nosotros mismos, es decir, no habremos intentado comprender y asimilar e integrar ese contenido que ha surgido del inconsciente y que, aparentemente, es de carácter sexual, pero que sin duda no lo es realmente en la mayoría de los casos. Hay que tener en cuenta que la clave mayor de la alquimia, que es la "coniunctio", esto es, la conjunción de los opuestos, suele expresarse en muchos tratados con figuras y expresiones de apareamiento sexual. La técnica que nos aconseja Isis es, por tanto, que demoremos tal materialización sexual, que descubramos que hay detrás de ello..., y luego ya veremos si tenemos una aventurilla o una coyunda, señala Mª.L.von Franz muy acertadamente. "Éste es uno de los eternos conflictos: ¿tengo que vivirlo concretamente o tomarlo simbólicamente? El impulso ¿representa algo que hay que entender, o se lo debe vivir sin más ni más, sin pensar demasiado en el asunto? Éste es uno de nuestros grandes problema. Isis nos dice que obstruyendo o demorando un impulso físico se produce un progreso en la conciencia", afirmará. Y yo pregunto igualmente: ¿amamos a nuestra compañera por ser quien es o porque en ella se proyecta -sin que nosotros lo sepamos, por tanto- el Eterno Femenino, la Beatriz de Dante o la Laura de Petrarca, la Soror Mistica del alquimista.., o sea, el Anima de la terminología junguiana? Si lo segundo fuera cierto, ¿la pulsión sexual que la compañera nos despierta, es mero instinto o reacción del enamoramiento, o bien es un símbolo que nos llega desde el Anima y que, en su raíz, nos conduce al arquetipo de la "coniunctio", de la unión de los opuestos, de la materialización del espíritu y la espiritualización de la materia conjugadas armoniosamente en el Unus Mundus, en el ámbito del Sí-Mismo? (Véase, para su mejor comprensión, los otros artículos de alquimia, según Jung, incluidos en mi Web). Por su parte, Clemente de Alejandría citaba la confesión de un iniciado en los misterios de Cibeles: "He comido del tamboril, he bebido del címbalo, he sostenido el vaso sagrado, he penetrado en la cámara nupcial..." Esto último muestra la existencia del hierosgamos con la sacerdotisa que representaba a la diosa, como acontecía en los misterios de Isis-Osiris. Jacob Böhme, en su última obra, escrita, como le sucedió a Santo Tomás de Aquino con su "Aurora Consurgens" al final de su vida, se vió apresado por el arquetipo femenino y ensalzó a la Sabiduría de Dios con fuertes connotaciones sexuales incluso. Y de todos es conocido el "erotismo" y "sensualismo" con el que todos los místicos han descrito sus éxtasis. Véase, como ejemplo esta oración de la soriana sor María de Jesús de Ágreda (siglo XVII): "¡Oh, ciudad Santa de Sión!¿cuándo entraré por tus puertas? ¡Oh, mansión de paz!, ¿cuándo te poseeré? ¡Oh, luz sin noche!¿cuándo me alumbrarás? ¡Oh, Tabernáculo Santo!¿dónde no hay muerte, ni llanto, ni clamor, ni angustia, ni dolor, ni culpa?¿ dónde es saciado el hambriento, refrigerado el sediento y se cumple todo deseo?¡Oh, ciudad santa de Jerusalén! Que eres como un vidrio Purísimo, tus fundamentos adornados de piedras preciosas, no necesitas de luz, porque la claridad de Dios te ilumina y tu lucerna es el cordero. Casa santa de Dios, de Sión, no entrará en ti cosa manchada; porque has de permanecer en pureza y santidad,para siempre;¿cuándo entraré en tu posesión? El Todo Poderoso me lave y purifique para que yo goce de las florestas siempre amenas y deleitables. ¿Cuándo veré la causa principal de tu gloria? ¿Cuándo verá a su Padre, a mi Amigo, mi Esposo, mi Pastor, mi Dueño, mi alegría, mi único objeto de mi afecto?Dulcísimo amor mío, ¡llevadme tras el olor de vuestros unguentos!¡enseñadme dónde tenéis la fiesta a mediodía y día sin noche!. Padre mío:¡echadme la estola de la inmortalidad!¡apriétenme vuestros brazos y goce de vuestra vista sempiterna!¿Cuándo os veré bondad infinita? ¿Cuándo es poseeré, gloria mía? ¿Cuándo os me manifestaréis, hermosura mío, Esposo mío, causa de todos los gozos? ¿Cuándo me daréis el ósculo de vuestra boca para que quede unida con el abrazo eterno de vuestra divinidad? ¡Amor mío!: dulcísimo y suavísimo llegue mi afecto a su fin último, hable mi corazón y calle mi lengua, que no sabe decir lo que quiero y nadie me despierte hasta que yo quiera.¡Dejadme, hijas de Jerusalén, con el Esposo!". Por tanto, la cuestión alquimista del "Sexo de Isis" no es ninguna "aberración", y si que cabe encuadrarla perfectamente dentro del simbolismo alquimista. Es más, yo diría que es uno de los "arcanos". En esa técnica de la vía izquierda alquimista hindú-tibetana, que es el Tantrismo, que simbólicamente se corresponde con la Vía Húmeda de la alquimia occidental, y que se puede rastrear incluso en los pasos "amorosos" que los Fieles de Amor dieron a conocer en la Edad Media, el Sexo es utilizado para reactivar la energía Kundalini, siendo su punto álgido la coyunda sagrada, llamada Maithuna... El semen no entra, en tal caso, en la yoguini sino "dentro" del iniciado, porque se trata no de crear un hijo físico, sino el "hijo de los filósofos", el "hijo interior". "Tú eres yo y yo soy tú", dice Isis a Horus.. Estamos, pues, en el ámbito de la "unio mystica"..., del Misterio, de lo Inefable, y, por tanto, de lo difícilmente expresable en lenguaje humano.En "Mysterium Coniunctionis", obra cumbre de Jung, Isis sale citada en estos párrafos (y transcribo de Jung): "La aparición de Adam Kadmon tiene para la Sulamita consecuencias características: produce una solificatio, una iluminación de las "interioridades de la cabeza." Para la psicología de la alquimia, esta es una velada, aunque típica, alusión a la "transfiguración" (glorificatio) del adepto o de su hombre interior. Pues Adán es el "interior homo noster," el Hombre Primordial en nosotros". "A la luz de los comentarios anteriores, el texto de Eleazar asume un aspecto muy interesante, y un significado de muchas facetas, ya que su encadenamiento de ideas es característico de las ideas básicas de la alquimia. Representa una situación de angustia que corresponde a la nigredo alquímica: la negrura de la culpa ha cubierto la tierra nupcial como con pintura negra. La Sulamita se incluye en la misma categoría de aquellas diosas negras (Isis, Artemis, Parvati, María) cuyos nombres significan "tierra." Eva comió como Adán del árbol del conocimiento y, por ello, forzó el reino de privilegios divinos -"seréis como dioses, conociendo lo bueno y lo malo." En otras palabras, descubrió inadvertidamente la posibilidad de la consciencia moral, que hasta entonces era algo que había estado fuera del alcance del hombre. Como resultado se abrió una polaridad con consecuencias trascendentales. Hubo una separación entre la tierra y los cielos, el paraiso original fue cerrado, la gloria del Primer Hombre se extinguió, Malkuth se convirtió en viuda, el ardiente yang se remontó volando, y el húmedo yin envolvió de oscuridad a la humanidad, degeneró en un libertinaje siempre creciente y, finalmente, hinchó las negras aguas del Diluvio que amenazaron con ahogar todas las cosas vivas, si bien podían entenderse más esperanzadoramente como una ablución de la negrura". Esta tierra es de naturaleza acuosa según el Gen. I, 2 y 6: "Terra autem erat inanis... et Spiritus Dei ferebatur super aquas." (La tierra era informe... y el Espíritu de Dios se extendía por encima de las aguas) y: "Fiat firmamentum in medio aquarum." (Hágase un firmamento en medio de las aguas). El cielo puede así abrazar al mar en lugar de a la tierra. Esto recuerda el mito de Isis y de Osiris: Isis se une al espíritu de Osiris muerto y de esa unión nace el dios de los misterios, Harpócrates. Osiris desempeña en los antiguos textos alquímicos cierto papel: la pareja hermano-hermana o madre-hijo es designada a veces Isis y Osiris. En Olimpiodoro, Osiris es el plomo como materia misteriosa y principio de la humedad; en Firmicus Maternus, es el principio de la vida. La interpretación alquímica de él como Mercurio tiene su paralelo en la comparación que hacen los Naasenos entre Osiris y Hermes. Como Hermes, Osiris era representado bajo un aspecto itifálico, y esto es significativo en relación con el monocolus. El es el Dios-hombre que muere y resucita, y de aquí el paralelo con Cristo. Es de color negruzco (y, por esa razón, es llamado Aithiops (Etíope, negro), en lenguaje cristiano el diablo, y en vocabulario alquímico la prima materia. Esta oposición es característica del Mercurius duplex. El vino como sangre de Osiris juega cierto papel en los antiguos escritos mágicos. En los textos egipcios Osiris posee la naturaleza del sol y de la luna, y era por ello hermafrodita como el Mercurio". "La descripción que nuestro texto de Abraham el Judío da de los personajes reales tiene una resonancia totalmente mitológica: el sol, rey del cielo azul, desciende a la tierra, y se vuelve noche; después se une con su esposa, la tierra o el mar. Se puede intuir detrás de esta representación la imagen primitiva de Urano y Gaia. Se evocará de igual manera, en conexión con la imagen del cuervo como nombre de esta situación, a la noche creadora mencionada en el himno órfico, que lo denomina pájaro de alas negras que fue fecundado por el viento (pneuma). El producto de esta unión era el huevo de plata que según el pensamiento órfico contenía al cielo en lo alto y a la tierra debajo, y era por ello un cosmos en sí mismo, el Microcosmos. En la alquimia éste es el huevo filosófico. Los alquimistas franceses del siglo XVIII estaban familiarizados con el rey, el azufre rojo y caliente del oro, y le denominaban Osiris, mientras que el azufre húmedo, (aquosum) era denominado Isis. Osiris era "el fuego escondido de la Naturaleza, el principio ígneo... que anima todas las cosas". El desmembramiento de Osiris corresponde a la disolución, la putrefacción, etc. A propósito de esta última, Dom Pernety, a quien se atribuyen las citas que acabamos de leer, declara: La disolución del cuerpo es la coagulación del espíritu. La negrura es un atributo de Isis. (Apuleyo dice que ella estaba vestida con "una brillante vestidura del más profundo negro). Si el cielo o el sol se inclinan hacia ella, ellos son envueltos por su negrura". Apuleyo recoge la siguiente declamación esotérica de Isis en su "Asno de Oro": "Aquí me tienes, Lucio, conmovida por tus súplicas, como madre de la naturaleza que soy,señora de los elementos primeros, origen de las generaciones, reina de los dioses, la más alta de las deidades, la encarnación única entre dioses y diosas que tiene poder sobre la luminosa bóveda del cielo, sobre las olas salobres del mar, y sobre el silencio de los infiernos: la única divinidad venerada en todo el orbe bajo diferentes formas, ritos y nombres: los frigios, que pretenden ser los hombres de más antigua ascendencia, me llaman Pessinuncia, madre de los dioses; los antiguos áticos, Minerva de Creops; los de la isla de Chipre, Venus Pafia; los arqueros cretenses, Diana Dictina; los trilingües sicilianos, Proserpina Estigia; para los de Eleusis soy la antigua diosa Ceres; otros me llaman Juno, o Bellona o Hécata, o Rarnnusia; los que reciben los primeros rayos del dios Sol al amanecer, Etíopes y Egipcios -de tan antigua ciencia son los que me rinden el culto que me es propio y me llaman por mi verdadero nombre de ISIS ..." Ella es,pues,la Gran Madre. LUNA NUEVA Es cuando está más cerca del sol que ilumina entonces la "cara oculta de la luna", y consiguientemente la otra cara, la que vemos desde a tierra, es oscura, negra, como la Sulamita cuyo color blanco fue arrebatado por el sol en el Cantar de los Cantares y ahora es negra, como lo es la capa o velo de Isis, e incluso Isis misma por entero en muchas representaciones iconológicas..., y como lo son las Vírgenes Negras, pese a que María es semita y no de raza negra. Y Jung dice, en "Mysterium Coniunctionis", que la "coniunctio" se efectúa precisamente durante la luna nueva, en lo más oscuro de la noche pues, al "otro lado" se están uniendo sol y luna. MªL. von Franz señala: "La coniunctio sucede en el submundo, acontece en la oscuridad cuando ya no hay ninguna luz que brille. Cuando uno ya no está y la conciencia (el ego o yo consciente) se ha ido, entonces algo nace o se genera; en la introyección más profunda nace la personalidad nueva. Cuando uno está al cabo de sus fuerzas, ése es el momento en que tiene lugar la "coniunctio", la coincidencia de los opuestos.El sol da su luz a la luna, pero en ese momento la luna se ha borrado, se desvanece y se adelgaza, de modo que se puede decir que, acercándosele, el sol hace daño a la luna..."(Y la luna puede dañar al sol, según los textos alquímicos.., pero ahora no vamos a ahondar sobre ello). Estas relaciones Sol-Luna las encontramos, por ejemplo, en el apartado titulado "Carta del Sol a la Luna creciente", incluido en "De Chemia" (cuyo verdadero título, en árabe, es "Agua de plata y tierra estrellada", de Muhammad ibn Umail al-Tamini, más conocido como "Senior", de la primera mitad del siglo X, cuando Almanzor campaba a sus anchas por estas tierras castellanas y tenía su cuartel general en Medinaceli, época de la que nos queda, en Soria, la alcazaba de Gormaz, el castillo más grande de Europa. ("Senior", es la traducción latina de "el Jeque", esto es, "el Anciano"; su mejor amigo, por cierto, era chiíta, y sobre el chiísmo, con su esoterismo y simbolismo arquetípico, ha escrito mucho Henry Corbin). El texto de esta "Carta del Sol a la Luna creciente" es fascinante y ha sido reproducido e interpretado por Mª.L. von Franz (pp.165 y ss). Algún fragmento del mismo ha sido utilizado en el "Rosarium Philosophorum". ORIGEN Y FUENTES DE LA ALQUIMIA OCCIDENTAL La vinculación de la alquimia occidental a los grandes mitologemas de las religiones mistéricas del Mediterráneo, cuyo origen indudable se encuentra en Egipto (los de Isis-Osiris son los más importantes, descritos veladamente por Plutarco y Apuleyo, principalmente), es indudable. El gnosticismo (cristiano y no cristiano) es igualmente importante en ese aporte de mitemas y simbolismos, para el hermetismo, en el que tampoco hay que dejar de lado la filosofía presocrática de la naturaleza. Por otro lado, en las ciencias secretas egipcias, o mejor dicho, en su técnica de preparación de esmaltes, combinaciones y aleaciones química, etc.., cabe encontrar quizás el origen "técnico" de la alquimia occidental. Y los árabes nos transmitirán toda esta tradición hermética, incluyendo sus propios "modus vivendi" sobre la misma, en la que el sufismo y el chiísmo están presentes. Y de todo ello surgió la "amalgama" de la alquimia occidental, visto todo ello desde un enfoque historicista y racional ( o sea, que no meto aquí el tema de la Tradición Primordial, ni Inconsciente Colectivo, ni nada "etéreo", pero que igualmente se encuentra, siendo además el Principio, la Madre de la alquimia, por decirlo así). Guenon, en "Consideraciones sobre la Iniciación", dedica el capítulo 41 al hermetismo, diciendo de él que "se trata de una tradición de origen egipcio, revestida después de una forma helenizada, en la época alejandrina, y transmitida bajo esta forma, en la Edad Media, al mundo islámico y al cristiano a la vez, y al segundo por intercesión de primero, como lo demuestran los numerosos términos árabes o arabizados adaptados por los hermetistas europeos, comenzando por la misma palabra "alquimia"...Esta ciencia tradicional, que es la alquimia, tiene su exacta correspondencia en doctrinas como las de la India, Tíbet y China, pero con modos de expresión y métodos de realización bastante diferenciados, pero cuando se dice hermetismo hay que referirlo a la procedencia greco-egipcia". DIOSAS Y SUS HIJOS, AMANTES Y CONSORTES Que existe una serie de mitemas comunes en los grandes cultos de la antigüedad a las Diosas Madres, con sus consortes e hijos, subyacente en todos ellos el hierosgamos, y el sacrificio del Hijo-Dios-Héroe Solar (antes fue, al parecer, Lunar)..., es indudable.Jung lo ha evidenciado en "Símbolos de Transformación" fundamentalmente. Joseph Campbell lo puso de manifiesto en su obra sobre el mito del Héroe (Fondo de Cultura Económica de México); Edward C. Whitmont, hizo lo mismo respecto a la Diosa y su consorte en "Retorno de la Diosa" (Argos Vergara), como antes lo hiciera Esther Harding ("Los Misterios de la Mujer") ... y esto sólo refiriéndonos al ámbito junguiano. Transcribiré, como muestra breve y concisa, un texto de Jung, de su libro "Psicología y Alquimia" (Plaza y Janés, o en Paidós también): " ... estas figuras míticas representan un drama del alma humana, más allá de nuestro consciente: el ser humano es tanto el que ha de salvar como el salvador. La primera fórmula es la cristiana; la segunda, la alquimista... En el segundo caso, el hombre considera que está obligado a llevar a cabo la obra salvadora atribuyendo el estado de padecimiento y, por ende, necesitado de liberación, al "anima mundi" presa en la materia. La salvación es una "obra" en ambos casos. En el caso cristiano, son la vida y la muerte del Dios hecho hombre las que, como "sacrificium" único en su género, obran la reconciliación con Dios del hombre necesitado de salvación y perdido en la materia. El efecto místico del autosacrificio del Dios hecho hombre se extiende, en primer lugar, a todos los seres humanos, pero sólo actúa en los que se someten a la fe o han sido elegidos por la misericordia divina; en segundo lugar, según la opinión de san Pablo, se extiende como apocatástasis a toda criatura en general que espera la liberación en el estado imperfecto como es el caso del simple ser humano natural. Mediante un acontecer "sincrónico" el ser humano, como portador de un alma hundida en el momento en que éste se sumerge, como hijo, en María, la "virgo terra", o sea, la representante de la "materia" en su forma más sublime; y "in potentia", es completamente liberado en el instante en que el Hijo de Dios eterno vuelve de nuevo al Padre después de padecer la muerte en el sacrificio. La ideología de este misterio está anticipada en los círculos míticos de Osiris, Orfeo, Dioniso, Hércules y en la idea mesiánica de las profecías del judaísmo. Los puntos principales son: la naturaleza del hombre-dios de Osiris, que garantiza la inmortalidad del hombre, su naturaleza de trigo y su división en fragmentos y su resurrección; en Orfeo, el dominio sobre los instintos, el pescador, el buen pastor, el maestro de la sabiduría, la fragmentación; en Dionisos, la naturaleza del vino, el éxtasis revelador, el simbolismo del pez, la fragmentación y la resurrección; en Hércules la humillación bajo Euristeo y Onfalia, la dura obra (sobre todo librar a la Humanidad de los males que la abruman), la formación de espacio en cruz mediante las obras siete a diez: Sur-norte/Este-Oeste, verticales mediante las obras once y doce (véase la alusión paulina en Éfesos, 3,18), la autocremación y "sublimatio" para llegar al estado divino...Estas anticipaciones se remontan hasta el mito primitivo del héroe, donde ya desempeña un papel el vencer a la muerte. Son dignas de mención las proyecciones, más o menos de la misma época, de Attis y Mitra..." Para finalizar, recordemos, con Edinger, que "La meta total de la psicología junguiana es la de recuperar las imágenes arquetípicas de sus proyecciones en los contextos metafísicos y mitológicos y traer estas imágenes a la psique desde la cual salieron originariamente... Uno puede entender psicológicamente la imaginería metafísica como la proyección de la psique arquetípica en el plano metafísico". |
||
| |
||
| ©
2002 EDITORIAL SOTABUR. Todos los derechos reservados. |
||