SIMBOLISMO TRADICIONAL DE LAS MONEDAS DE LA CELTIBERIA SORIANA
Ángel Almazán de Gracia - 3/15/2009

Consideraciones varias en torno a este simbolismo y su contexto histórico celtibérico-soriano, en los que se habla del delfín, del jinete con lanza (Lug como trasfondo), y también de Hércules.
 

Transcrito de "Notas sobre el Moncayo, Hércules, Ágreda y los pelendones", Revista de Soria nº 19, 1997, pp.15-32.



Pie de nota 9


La cabeza de Hércules es la más acuñada en las monedas prerromanas, también incluso en España, y a él corresponden las de las cecas AREKORATAS (¿Ágreda?), en opinión de Teógenes ORTEGO, interpretación que considero correcta totalmente.



Pie de nota 26


El significado tradicional de la moneda era cualitativo y no cuantitativo, estaban cubiertas de símbolos tradicionales, “escogidos incluso entre aquellos que presentan un significado especialmente profundo. Así ha podido comprobarse sobre todo que, entre los celtas, los símbolos que figuran en las monedas no pueden explicarse más que si se ponen en relación con los conocimientos doctrinales propios de los druidas, lo que por añadidura implica una intervención directa de éstos en el campo de la acuñación”. Este control “sacerdotal” o sacro de la moneda se extinguió con la eliminación de la Orden del Temple (El reino de la cantidad..., René GUÉNON, p. 100).

Teniendo en cuenta esta concepción sacra de la moneda se explica la iconología de las monedas celtibéricas. Así, por ejemplo, en monedas de TVRIASO y de AREKORATAS aparecen los delfines, que AMADOR DE LOS RÍOS relaciona con los viajes marítimos de Hércules. René GUÉNON (Símbolos fundamentales...) nos dice, a su vez, que el delfín estaba vinculado, entre los griegos, al culto de Apolo, lo que explica su vinculación a la idea de la luz. Había dado nombre a Delfos, de proveniencia hiperbórea reconocida (p. 134). Era también conductor de las almas bienaventuradas hacia las Islas Paradisíacas. Entre los griegos simbolizaba al signo zodiacal Capricornio, por cuya “puerta”, según el pitagórico Numenio, ascendían las almas al éter (p. 208). El simbolismo arquetípico de los delfines sigue vigente hoy día, como lo demuestra el film francés El Gran Azul.

El tan abundante motivo de los jinetes con lanza en las cecas celtibéricas puede tener como modelo iconológico y mítico a los denarios con los Dióscuros de la época republicana (Manuel SALINAS DE FRÍAS, p. 66). Esta interpretación me parece un poco dudosa puesto que el caballo con jinete, como motivo iconológico, ya aparece en fíbulas y cerámicas celtibéricas, por lo que habría que tener más en cuenta la significación religiosa del caballo y de algunos dioses celtas ecuestres (la tesis de la heroización de algunos guerreros no me convence tampoco). Una clave simbólica tal vez resida en la lanza refulgente, arma que en la mitología céltica la portaba Lug-Lugus y que garantizábale salir victorioso en cualquier combate. A este respecto, es significativa la interpretación dada por Francisco MARCO SIMÓN sobre la revuelta del numantino Olíndico referida por Floro. Olíndico animó a los numantinos en su lucha contra Roma tras afirmar que había recibido una lanza plateada del cielo (p. 375): “El elemento esencial me parece la recepción de una lanza argéntea del cielo y la profecía de la derrota de Roma con ella. Esta lanza de plata recuerda extraordinariamente la Gai Bolga, el argénteo venablo de Lug, uno de los cuatro talismanes introducidos por los dioses Tuatha Dé Danann en Irlanda. Uno de los epítetos de esta divinidad en los textos mitológicos es Lonnbeiménech, ‘Aquél que golpea poderosamente’, en alusión indudable a la lanza argéntea. Por otra parte puede no ser casual que el radical del nombre del caudillo numantino sea idéntico al del epíteto fundamental del dios Dagda de los Tuaha Dé Dannan: ‘Ollothir’, ‘el Padre de todo’ (indoeuropeo ‘Ollopater’). Estos elementos parecen rodear a la figura de Olíndico de unas connotaciones sacrales”.

Dado que los druidas eran filósofos, magos, poetas cantores y vates, parece claro que Olíndico era una especie de druida, pues éstos vaticinaban el futuro (en Trévago se encontró una estela funeraria del augur Marco Culierico, según Alfredo JIMENO, p. 135). Francisco MARCO SIMÓN no rechaza que Olíndico fuese un druida:“Incluso el apelativo que Floro opresta a Olíndico, ‘summus uir’, parece corresponderse corresponderse con el que presenta una de las inscripciones de Peñalba de Villastar, centro cultural de Lugus, referido a ‘Turos Caroq(um):uiros ueramos’, como ya indicara Tovar. En conclusión, no puede descartarse en absoluto que en el personaje numantino en cuestión predominase una función sacerdotal” (p. 375).

Acerca del porqué de la iconografía de las monedas celtibéricas hay dos tendencias principales: “Una defiende el simbolismo religioso, otra se centra en la idea de que se trata de meras copias de originales clásicos por el valor que representaban para los indígenas. El personaje varonil de los anversos se asimilaría en el primer supuesto a una divinidad, Mercurio o Melkart (Hércules fenicio) que conocían por las monedas distribuidas desde las colonias hiapano-cartaginesas, o la divinización de un personaje importante a juzgar por la corona de laurel de algún ejemplar, tan común entre los romanos como expresión de victoria o bien de consagración a una divinidad...” (“La moneda celtibérica”, Mª. Almudena DOMÍNGUEZ ARRANZ, en Celtíberos, p. 161).

Hay que tener presente, por otra parte, que en la mentalidad tradicional el metal es considerado impuro y que el trueque era el sistema comercial más natural, costumbre que persitió en la Celtiberia hasta la época del Imperio. Los celtíberos tardaron en acuñar monedas y, de hecho, sólo lo hicieron tras las campañas de Catón (193 a.C.) y de Graco (178 a.C.), quizás para pagar los tributos demandados por Roma e imitando los denarios romanos, aunque será sólo tras la conquista de Numancia cuando se incrementen tales acuñaciones considerablemente, y significativo es que Escipión no encontrase ninguna moneda en Numancia (Manuel SALINAS DE FRÍAS, p. 137 y 141). Se postula que las emisiones monetales celtibéricas pudieron servir igualmente para contratar mercenarios, por cuestiones de prestigio de las propias ciudades que las emitían, etc. Las acuñaciones de los celtíberos sometidos a Roma dejarían de tener epígrafes en ibero a partir del 40 a. de. C, según el citado investigador, quien señala que los grupos tribales celtibéricos acuñaron pequeñas emisiones de monedas, “que quizás tuvieron un carácter más suntuario, de prestigio, etc.., que otra cosa”. ¿Y si tales monedas fuesen, ante todo, una especie de amuletos o fetiches de carácter sacro-mágico?.


Pie de nota 27.-


AREKORATAS acuñó muchos denarios. “La primera emisión de denarios sin símbolos en el anverso y la leyendta contínua de Arekorata parece hecha a imitación de denarios catalanes de la primera mitad del siglo II a. de C.” (Mª. Almudena DOMÍNGUEZ ARRANZ, p. 155). Los hallazgos monetales de AREKORATAS se han realizado en la Meseta, Alta Andalucía, Cartagena, Sur de Francia, Cáceres y Vizcaya. Las de TVRIASO: Meseta, Valle del Ebro, Alta Andalucía, Cataluña, Sur de Francia, Vizcaya y extremo de la Meseta y Portugal ( Manuel SALINAS DE FRÍAS, p. 75). En el Museo Numantino se encuentran tres monedas con epígrafes ibéricos de AREKORATAS y otras tantas hispanorromanas de TVURIASO.



Pies de fotos tomadas de http://www.fundacionbancosantander.com/monedas/#/moneda/165


- La foto de portada del jinete es de un denario acuñación Arekorata (como pasa con las dos últimas imágenes)

- Arkailikos (Uxama) Último tercio del siglo II a.C, Bronce, 10,15 grs. Anverso: cabeza masculina a la derecha; detrás signos ibéricos "us"; delante, delfín. Reverso: jinete con lanza a la derecha; debajo leyenda en caracteres ibéricos "arkailikos" sobre línea.

- Arekorata (área de Ágreda), finales del s. II a.C, bronce, 10,01 gr. Anverso: cabeza masculina a la derecha entre dos delfines. Reverso: jinete con lanza a la derecha; debajo, leyenda en caracteres, ibéricos "arekoita" sobre línea.



© 2002 EDITORIAL SOTABUR. Todos los derechos reservados.