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NECRÓPOLIS CELTIBÉRICA DE AGUILAR DE MONTUENGA "EL INCHIDERO" |
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JCyL - 06/08/2006 La necrópolis de la Edad del Hierro fue descubierta al realizar una obra privada que consistía en el desmonte de tierras en una ladera para la construcción de una nave.Se ha excavado recientemente |
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NECRÓPOLIS CELTIBÉRICA DE AGUILAR DE MONTUENGA "EL INCHIDERO" La necrópolis de la Edad del Hierro “El Inchidero”, localizada en Aguilar de Montuenga (municipio de Arcos de Jalón. Soria), fue descubierta al realizar una obra privada que consistía en el desmonte de tierras en una ladera para la construcción de una nave. Como es preceptivo por la normativa legal vigente, a partir de la notificación del descubrimiento, la Junta de Castilla y León aprobó e inició la excavación arqueológica bajo la dirección de Marian Arlegui, así como el correspondiente expediente de protección del yacimiento; procedimiento dirigido a la definición cultural de la necrópolis, a la evaluación del estado de conservación del yacimiento y a la determinación del grado de afectación que pudieran haberse producido. Tras la década de los años treinta del pasado siglo ésta es la primera necrópolis que se excava y estudia en el área del Alto Jalón. El excepcional estado de conservación del yacimiento permitirá profundizar en el estudio del pueblo celtibérico en los siglos IV y III antes de Cristo. La Junta de Castilla y León inició los trabajos arqueológicos, para lo que ha contratado a la empresa especializada Arquetipo, el pasado 16 de mayo, y hasta la fecha, la inversión realizada asciende a 24.580 euros. Las necrópolis de este tipo y de esta filiación cultural en un porcentaje alto, por su situación en zonas de sedimentación, difícilmente afloran en superficie siendo compleja su localización. El poblado a que corresponde la necrópolis, incluido en el inventario arqueológico de la provincia de Soria, revela haber sido importante tanto por la estimación de su superficie como por la probable existencia de un fuerte tramo amurallado que seguramente incluyó, al menos, un torreón.
La excavación ha puesto en evidencia una necrópolis de incineración situada, como es habitual en las culturas de la Edad del Hierro, en la parte baja de una ladera, visible desde el poblado y próxima a una zona que, en su momento, debió ser cauce de agua. Responde a lo que se considera como incineración secundaria, es decir, la cremación del difunto debió realizarse en un lugar diferenciado de la necrópolis y posteriormente, las cenizas trasladadas al lugar concreto de enterramiento en la necrópolis. Según la directora de la excavación, Marian Arlegui, “la recogida de fragmentos óseos fue selectiva, de algún modo simbólica, y, en una fase preliminar del estudio, creemos que fueron lavados o limpiados antes de su introducción en la urna. No obstante, el mayor porcentaje de vasos de incineración serán excavados en laboratorio para garantizar la no contaminación de muestras y su correcta conservación”. (Foto 3) Respecto a la organización interna del paisaje funerario, se han podido documentar dos áreas: calles de estelas alineadas separadas entre sí por unos 70 cm. con orientación Norte - Sur y una agrupación de enterramientos, individualizada mediante espacio libre al menos en sus lados Este y Sur. (Foto 8) El primer tipo indica una organización previa del espacio y un reparto igualitario de espacio funerario. La orientación de las calles debió ser asimismo intencionada. Para la directora, el interés, además del significado antropológico que esta elección conlleva, es que esta necrópolis contribuye a esclarecer ciertas dudas acerca de este modelo de uso espacial y su cronología en esta zona. En cualquier caso junto a las urnas funerarias o sobre ellas se colocó el ajuar, determinado por los objetos que el difunto había usado en vida y que se consideraba definían su posición en la sociedad. Se trata de puntas de lanza, alguna espada de antenas y un objeto, frecuente en las necrópolis del Alto Jalón, de uso incierto pero que debió formar parte del equipamiento guerrero. Por supuesto no todos los enterramientos tienen ajuar y la mayor parte no alcanzan esa complejidad. Las armas se doblaron en mayor o menor grado para evitar el saqueo de las necrópolis, aunque algunos autores defienden una razón simbólica para este gesto. (Foto 9) Las estelas prismáticas, de diversas alturas y anchuras similares, fueron trabajadas, desbastando la piedra hasta darles el tamaño y la forma pretendida. Algunas tienen cabecera rectangular mientras que en otras la forma superior era de arco de círculo. Distintos niveles de enterramientos El interés de la zona excavada de esta tipología funeraria ha deparado además un dato añadido; por encima del nivel originario de enterramientos se efectuaron otros pero ajustándose a un ritual diferente: las urnas se estandarizan en modelos de menor tamaño con formas carenadas y desaparecen los ajuares que ya no se depositan o se limitan a pequeños restos de objetos de adorno. Utilizan la estela disponiendo piedras en un círculo aproximado dentro del que colocan la urna para, posteriormente, cubrirlo todo con tierra y piedras. El enterramiento no es tan cuidadoso ni formal como en el modelo anterior; todo parece ser más simbólico. Incluso, en ocasiones, la urna se volcó al cubrirla de piedra y tierra sin que eso pareciera ser importante. (Foto 10) La agrupación de enterramientos sin embargo apareció definida por un manteado de piedras irregulares, tanto en tamaño como en disposición, en donde se produjeron numerosos enterramientos; la clara intencionalidad pude indicar una agrupación familiar mantenida a lo largo del tiempo. También aquí se observan distintos tipos de enterramiento de las cenizas: siempre en urna, éstas se protegen o marcan con lajas, de distinto tamaño, dispuestas horizontalmente colocando la urna ante ellas. Los enterramientos más antiguos constan de una urna torneada de tamaño medio (30 cm de altura) o un cuenco a mano o torno lento. Uno de estos últimos apareció bajo un pseudo túmulo de piedras pero situado en un lugar excéntrico del mismo. Otros enterramientos, posteriores, responden al tipo señalado entre las calles de estelas. (Foto 5)
Bajo todo ello, se recuperó la panoplia de un guerrero compuesta por el armazón (y adorno) metálico de un escudo de tipo circular, dos puntas de lanza, una probable espada de antenas, una fíbula, y un posible regatón. Estos objetos, que fueron extraídos en bloque y trasladados al laboratorio de restauración de Museo Numantino, pueden justificar el origen y el motivo de la agrupación familiar. Existe la posibilidad de que una estela colocada con posterioridad, desplazara la urna. Alrededor del centro de la agrupación y coincidiendo verticalmente con este ajuar o depósito, se aprecia la mayor concentración de enterramientos y actos rituales. (Foto 6) Igualmente correspondiente a una fase antigua de la secuencia de utilización de la necrópolis se documentó un enterramiento destacable por el gran tamaño de la urna, por el modelo de señalización y sujeción consistente en dos lajas a los lados y una sobre ella (que rompió la boca de la urna por presión), así como por lo completo del ajuar militar. La colocación de los ajuares en ésta fase fue siempre cuidadosa y ordenada. (Foto 2) Sobre el manteado de piedras aparecieron copas de cerámica y fragmentos cerámicos no correspondientes a urnas que debieron tener un carácter ritual post enterramiento, tal vez conteniendo líquidos. Encajados entre las piedras se recuperaron algunos recipientes de cerámica, con huesos que el laboratorio determinará si son humanos o restos animales de ofrendas. Si respondieran al primer tipo podrían considerarse otra modalidad de enterramiento y el más tardío. Marian Arlegui afirma que “es evidente que las necrópolis son mucho más que el reflejo del mundo de los vivos. En ellas, dice, cabe una realidad simbólica, afectiva, religiosa, difícilmente observable en un poblado. Aunque muchos aspectos deberán ser corroborados por los análisis que se realicen (tierras, análisis metalográficos, óseos, faunísticos, polínicos…) se han documentado aspectos rituales, elecciones de modelo y del lugar exacto de enterramiento… Algunos detalles, algunos gestos de aquellas poblaciones se hacen visibles: una urna depositada directamente sobre otra, lo cual solo puede ser intencionado, la piedra que calza una urna para nivelarla respecto al terreno de ladera, urnas rotas y desplazadas al efectuar otro enterramiento que son recolocadas boca abajo para proteger los huesos, un enterramiento doble de dos personas que debieron morir a la vez o estar relacionados de algún modo…”. (Fotos 1 y 4) Los datos de esta necrópolis, pese al escaso porcentaje de su superficie excavada, permiten documentar una secuencia de uso que desde un momento impreciso de finales del siglo V alcanzó las primeras décadas del siglo III, fecha que podría superarse en otras zonas no excavadas. La zona del Alto Jalón, de gran importancia para la investigación de la cultura celtibérica, deparó a comienzos del siglo pasado varias necrópolis localizadas en Montuenga de Soria, Almaluez y Monteagudo de las Vicarias excavadas por el Marques de Cerralbo la primera y por Blas Taracena las dos últimas. Con posterioridad se excavó un poblado en el término municipal de Somaén, realizándose el inventario de yacimientos arqueológicos de esta zona. Para la directora de la excavación el estudio de esta necrópolis permitiría a la investigación la comprensión de algunos de los complejos procesos culturales de la formación y definición del pueblo que reconocemos como celtibérico en el Alto Jalón soriano así como una nueva lectura de las necrópolis citadas. Igualmente la excepcional conservación de los niveles superiores de la necrópolis facilita el conocimiento y la comprensión de numerosos actos y procesos post enterramiento. (Foto 7)
Una vez concluido el trabajo de campo, comenzarán las labores de estudio y laboratorio de la información obtenida contextualizando esta necrópolis en su marco geográfico, cronológico y cultural. En estos trabajos se incluye también efectuar el inventario de objetos arqueológicos y el tratamiento de restauración. El tiempo estimado para ello es aproximadamente diez meses. La Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Soria y la dirección de la excavación quieren agradecer la inestimable colaboración del Ayuntamiento de Arcos de Jalón, seriamente comprometido en la investigación y conservación de este importante patrimonio cultural * * * * * * NOTA: Fotografías de los trabajos en la necrópolis (Foto.- Arquetipo) Pies de Foto 1.- Urna depositada sobre enterramiento anterior 2.- Urna con soliferrea (arma larga arrojadiza) 3.- Estela en la agrupación funeraria 4.- Fragmento inferior de una urna que fue destruida al enterrar otra y recolocada para proteger los huesos 5.- Urna funeraria junto a una laja de sujeción y señalización y su ajuar 6.- Id. Anterior 7.- Extracción de una urna para su traslada a laboratorio 8.- Calle definida por líneas paralelas de estelas 9.- Calle definida por líneas paralelas de estelas con urna funeraria en proceso de excavación 10.- Tumba celtibérica con tumba y ajuar militar 11.- Miembros del equipo en las tareas de excavación en la necrópolis NOTA de Soriaymas: Damos la enhorabuena a Marian Arlegui y al equipo de Arquetipo por estas excavaciones, informaciones e imágenes. |
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