PASEANDO POR CARACENA AL LADO DE NICOLÁS RABAL
NICOLÁS RABAL - 5/3/2006

En 1887 recorrió Caracena y obtuvo algunas fotografías. En su breve descripción se detiene especialmente para describir el castillo y referir algunos datos de carácter arqueológico.
 




Boletín de la Real Academia de la Historia - Tomo 12, Año 1888 - PáginaS 470-471


(Rabal lo terminó de escribir en Soria el 25 de Agosto de 1887).



Caracena.-



Hechos estos imperfectos estudios [SE REFIERE A LOS REALIZADOS SOBRE TIERMES, QUE PRECEDEN A ESTE TEXTO SOBRE CARACENA, TAMBIÉN INCORPORADOS EN SORIAYMAS], pasé al pueblo de Caracena con el fin de completarlos con el examen de sus antigüedades, por si tenían relación con las de Termancia.

Conocidos son los antecedentes de esta población, en otro tiempo villa con jurisdicción sobre 14 aldeas pertenecientes, con el título de Marquesado, á los duques de Uceda, hoy de los de Rivas. Sus monumentos principales son una de sus dos iglesias, la de Santa María, y el castillo.

La iglesia pertenece al siglo XIII y es de esmerada construcción; pero lo que más llama la atención en ella es el pórtico, parecido al de la ermita de Nuestra Señora de Tiermes, sobre todo en los capiteles de las columnas, cuyos bajos relieves representan los mismos asuntos. Una particularidad más ofrece, sin embargo, el pórtico de la iglesia de Caracena, y es el que las columnas de uno de los pilares del arco central son retorcidas.

El castillo está situado en una espaciosa meseta que domina la población por la parte del O. y se conserva tal como se construyó, sin más deterioros que la falta de techumbres y los derrumbamientos consiguientes á su completo abandono. Los vecinos de Caracena, por tener sin duda á mano abundantes canteras en sitios menos inaccesibles, no han arrancado para sus construcciones más que las piedras sillares de las dos puertas del castillo y reducto, contra lo que suele suceder con obras semejantes, que lentamente se van desmontando para la construcción de nuevos edificios. Lo demás todo se conserva en pie: muros, torre, tambores, almenas y aljibes, como queda dicho. Recorrido en toda su extensión interior y exteriormente no se encuentra ni una fecha, ni una inscripción que revelen, como en Gormaz y en San Esteban de Gormaz, el origen romano de la población ni el moderno del castillo.

Delante de la puerta principal se extiende la mesa llana de la montaña: á la parte del N. se presenta un precipicio al río, desde el cual la altura del castillo aparece inmensa; y por la del S., como por la del E., terminada la llanura, hay una ladera de rápida pendiente faldeada por la muralla, que desciende del castillo hasta llegar á la población, situada sobre el río á la salida del desfiladero del N., que forma el precipicio.


En la explanada del E. del castillo, destinada á la labor, hay muchos enterramientos en los cuales suelen descubrirse los esqueletos completos con algunas monedas y hierros de lanza con su cubo para acomodarlos en el asta. A la sazón en que yo hice esta visita no había en todo el pueblo ni una de estas monedas ni uno de estos hierros de lanza por donde poder averiguar algo relativo á los enterramientos. Los que todo esto me contaron solamente pudieron añadir una noticia rara, y es que los esqueletos están encajonados de manera que el cráneo de cada uno aparece colocado entre los dos huesos del fémur del otro, lo que indica una gran mortandad en que los cadáveres hubieron de enterrarse de este modo para aprovechar el terreno. Por lo demás, el castillo y la muralla no tienen carácter ninguno de antigüedad clásica.



Nota: las dos primeras fotos fueron tomadas por Nicolás Rabal en 1887, la última lo fue por Juan Cabré hacia 1915. Han sido tomadas por soriaymas de la web www.tiermes.net.

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