![]() |
|
SAN BAUDELIO: CAMINO HACIA LA LUZ SOLITARIA |
||
|
José Alberto de Quintana - 29/08/2005 Hay muchas formas de "sentir" dentro de uno la ermita de San Baudelio, en la Ruta soriana del Camino del Cid, en tierras de Berlanga de Duero. Algunas son de tipo iniciático, como preludia este texto |
|
|
|
||
|
Acabamos de llegar. Es dos de Agosto y esta misma mañana encaminábamos nuestros pasos desde tierras de Vizcaya hacia el Burgo de Osma, donde queremos pasar unos días. Y, como hemos llegado pronto, nos acercamos a Berlanga. Una visita a las impresionantes ruinas del castillo y sus murallas y seguimos camino para adentrarnos en la magia de la luz de Soria. Un edificio sin pretensiones, cuadrado, pequeño, solitario... se alza ante nosotros. Una puerta con aire morisco delata que no es un almacén ni una vivienda normal. La puerta se abre y la luz se adormece lentamente entre piedras milenarias. De la soledad que rodea San Baudelio, de su luz, tesoro de tierra soriana, a la sombra de su interior, hay un salto cualitativo que estalla ante los ojos del visitante comprometido.
Es verdad. En una primera impresión, la mirada se eleva por la columna central hasta perderse por los radios de la palmera que sujeta en techo. Allí, el silencio se eleva al cielo en busca de la palabra del iniciado que se esconde en la pequeña estancia que se forma entre los brazos de la palmera. La columna habla de tierra y cielo, de cimientos y techos, de palabras y silencios. Y esta palmera es un grito al cielo. Son muchas las veces que intuyo que las grandes catedrales solo son un pretexto para que elevemos nuestra mirada al cielo y dejemos de ver lo oculto, lo que se esconde a la altura de nuestros ojos, e incluso, lo que hay por debajo de ellos. Las grandes vidrieras, las elegantes columnas con preciosistas capiteles, los rosetones... hablan de épocas que quieren elevar al cielo plegarias de piedra y vidrio carentes de la mística del recogimiento interno. Y la columna de San Baudelio me recuerda un poco a ello.
En otros sitios es difícil adivinar el motivo que se oculta, pero no ocurre lo mismo en San Baudelio. Aquí es sencillo sentirse arropado por la pintura de sus lienzos, donde el esoterismo campea en los pocos restos que una mala administración en materia de obras de arte, ha dejado en el lugar para el que fueron concebidos. No hay lugar en el mundo en el que los frescos de San Baudelio aporten con total sincronicidad su sentido que en los muros en los que fueron pintados. Pero la historia se abre camino a golpe de rapiña y muestra lo que fué arma de espiritualidades como cromos de museo. Pero tampoco son las pinturas el alma de San Baudelio. Y paseamos la mirada por las columnillas que sujetan el coro. Un conjunto grácil que nos lleva a tiempos en los que todos éramos musulmanes.
Y es ahí donde empieza el camino. Un negro agujero nos transporta hacia el interior de la tierra. Es el tesoro de la iniciación que alguien quiere ver en el habitáculo que forma el centro de la palmera. No. La razón de San Baudelio está aquí, ni siquiera en el templo, sino bajo él. En la tierra madre de todo luz y todo sueño, dónde tras responder a las preguntas iniciales, la luz de los sentidos te lleva a renacer a la luz del sol como un ente nuevo. Es el camino hacia la luz solitaria de San Baudelio. Y, vestido nuevamente de turista norteño, dejamos atrás ese pobre edificio cuadrado, solitario, sin pretensiones, pequeño... que nos ha dado una lección de poder y luz que muy dificilmente podrá borrarse de nuestra alma, ya impregnada de la soledad y luz de Soria. En Leioa a 28 de Agosto de 2005, ventiseis días después de aquello. (c) Texto y fotos: José Alberto de Quintana. NOTA: soriaymas.como agradece a J.A de Quintana su colaboración con este artículo. Enlaces relacionados: Artículos de San Baudelio en la sección Soria Mágica-Románico San Baudelio en "Claves masónicas de los maestros constructores" Primer artículo sobre San Baudelio de Teógenes Ortego Segundo artículo sobre San Baudelio de Teógenes Ortego Tercer artículo sobre San Baudelio de Teógenes Ortego Cuarto y último artículo sobre San Baudelio de Teógenes Ortego |
||
| |
||
| ©
2002 EDITORIAL SOTABUR. Todos los derechos reservados. |
||