SANTA MARÍA DE EUNATE (NAVARRA), SEGÚN LAMPÉREZ
VICENTE LAMPÉREZ Y ROMEA (1930) - 08/02/2005

Desde el siglo XIX hasta hace una veintena de años, se daba por seguro que Eunate, en el Camino de Santiago Navarro, fue de la Orden del Temple. Uno de sus defensores fue Lampérez.
 



LA IGLESIA DE TEMPLARIOS DE EUNATE





En el valle de Izarbe, aislada en el campo entre Murazabal y Auriz, se halla la csia de Nuestra Señora de Eunate. No es un monumento desconocido, pues lo citaron Abella y Madoz, aunque en breves palabras. Fue Madrazo quien primero publicó una descripción analítica en su obra “Navarra y Logroño”.


El autor del “Diccionario geográfico histórico” dice que fue de “claustrales” (monjes); con esto y la forma poligonal, puede deducirse que se trata de una iglesia de templarios; y de los rasgos arquitectónicos y de la historia de la milicia en Navarra, concluiré señalando la segunda mitad del siglo XII como la época de construcción.


Cuentan, en efecto, los historiadores que al hacer testamento el rey D. Alonso Sánchez en 1131 invitaba a la herencia de sus reinos de Aragón y Navarra a los caballeros templarios, lo cual “califica evidentemente que luego que se verificó la muerte del entraron en Navarra Témplarios y Hospitalarios» (1). E1 poderío de aquella milicia pertenece a los tiempos de D. Sancho el Sabio (1150-1194), desde la fundación de Ribaforada en 1157, y otras cuantiosas donaciones en la comarca de la Baja Navarra (2), y a este reinado debe pertenecer la obra de Eunate. Datos concretos sobre el origen e historia de este templo no hay ninguno hasta el presente.


“Basílica de Auriz” la llama Madoz, verdadero nombre del templo, por cuanto el de Eunate (de “eun” = ciento, y “ate” = puerta en vascuence) está tomado de una circunstancia del edificio, cual es el gran número de arcos de ingreso que tiene hoy, y esto, como trataré de demostrar, sólo se verifica desde época muy reciente relación a la del monumento.


Pertenece éste al más típico estilo románico de los días en que, por emplearse el arco apuntado y la bóveda sobre nervios, apuntaba ya la transición al ojival. Bien está, por tanto, dada la cronología arquitectónica de España, el último tercio del siglo XII como fecha de erección de la iglesia de Eunate. Su composición de conjunto es la de un cuerpo central, rodeado de una arquería sin enlace con él. Aquél es de planta octogonal con tendencia a la regularidad, falseada por el deseo de dar mayor longitud al lado donde se abre el ábside.

Este es un semidecágono, con alguna pequeña desigualdad en la longitud de los lados. Por el exterior la estructura se muestra franca y decidida: gruesas columnas en los ángulos, con oficio de contrafuertes, flanqueadas de dos menores que sostienen grandes arcos levemente apuntados, con los que se aligeran los espesores de los muros; tejaroz de tableta, cuyo vuelo apean los capiteles de aquellas grandes columnas y numerosos canecillos; análoga composición en la capilla absidal; en un ángulo un recio y liso cuerpo cuadrado, que con error califica Madrazo de “torrecilla cilíndrica, indicando cuál era el lugar del campanario según el plan primitivo”, pues no hay señales de otra torre que ese cuerpo, que no es cilíndrico, sino cuadrado, y en el cual se aloja una escalera helicoidal de acceso a la cubierta; ésta, piramidal, se compone de lajas de piedra irregularísimamente colocadas; en el vértice, una espadaña de doble arco con trasdós de ángulo agudo.


Dan comunicación y luz, entre el exterior y el interioro dos puertas y tres ventanas en el cuerpo principal, y tres en el ábside, pues las otras dos que tiene éste son ciegas. La composición de todas es análoga y característica del estilo románico, y su decoración lujesa en capiteles, impostil,las y archivoltas. De las puertas, la del Oeste es pequeña, simplicísima, con arco liso de medio punto y sencilla archivolta; la otra, situada en el Norte, es más ancha y elevada, también de arco semicircular, con columnas en las jambas, baquetones y archivoltas riquísimamente decorados, por todo lo cual parece ser la principal, a pesar de su situación.

La estructura interior es, como ya he dicho, la de transición del estilo románico al ojival. En los vértices del octógono de planta se alojan dobles columnas superpuestas, en las que se apoyan recios-arcos de sección cuádráda; concurrentes al centro, donde se juntan sin clave. Entre las columnas suben los muros del recinto más arriba del arranque de los arcos hasta una imposta: que circuye todo el octógono y retoza por los nervios por singularísima y curiosa disposición. Sobre los nervios se apoya la plernentería, compuesta dé segmentos triangulares de cañón- recto, despiezados por hiladas paralelas a la línea de arranque. En las partes más elevadas de ellos hubo lucernarios octogonales, hoy cegados: El conjunto de este interior es un tanto aplastante por la magnitud de la planta y el dominio de la enorme bóveda sobre la altura de los muros.

El ábside, que se abre con un gran arco de triunfo de ligerísimo, casi imperceptible apuntamiento, tiene una arquería baja, sencilla, y otra alta, correspondiente a la zona de ventanas, riquísima de elementos y de decoración. El embovedamiento es de plementería recta, sobre nervios concurrentes a la clave de] arco de triunfo.



Por las proporciones y perfiles y por la simplicidad y claridad de la estructura, el monumento de Eunate respira robustez y poderío, que endulza apenas la rica decoración. No es difusa, pues está limitada a los capiteles, impostas, archivoltas y canecillos; pero en todos estos elementos es espléndida y del mejor arte. En el interior, toda es de motivos vegetales, en variedad infinita, con ejecución de gusto oriental, sobre todo en los capiteles, que al tema corintio unen la manera sirobizantina, de hojas carnosas, revueltas, picudas y biseladas. Por el exterior se repite esta ornamentación con el aditamento de algún motivo historiado, característico del arte occidental, al que pertenecen también las carátulas y monstruos que forman los canecillos. En las archivoltas de la puerta del Norte hay éxtraña serie de figuras alternando las de una fauna fantástica con personajes que semejan sacerdotes con trajes litúrgicos.


Rodea la iglesia de Eunate, haciéndola única en su género, una arquería de perímetro octogonal irregularísimo, y no Perfecto, como por un error comprensible en una rápida visita dice Madrazo. Se compone de un podium corrido, columnas gemelas con muy esbeltos capiteles de hojas o historiados y arcos de medio punto, sin molduras, en tres lados; en los otros cinco, en lugar de ]as columnas hay pilastras lisas, sin que sea muy fácil asegurar que esta variante se deba a una reconstrucción posterior (acaso del siglo XVII), aunque a mí me lo parece, falto de explicación, para aquella anomalía, de suponer contemporáneas ambas estructuras. Nada liga hoy esta arquería a la iglesia: ni techo leñoso ni bóveda. Tampoco se ven señales de cuál fuese esa cubierta en otros tiempos. Para ser tejado can armadura de madera había que suponerlo apoyado en los muros del templo, cortando ventanas y archivoltas, lo cual es absurdo y además improbable, porque no existe en aquéllos el menor rastro de los mechinales necesarios para la entrega de los pares. I,a conjetura de una bóveda tropieza con análogos y mayores inconvenientes, a más de que la ligereza de la arquería y la carencia de contrafuertes la hacen imposible. El supuesto de un, toldo, que apunta Madrazo (a quien sagazmente no se le ocultó todo lo que antecede), exigiría la presencia en los muros de ]a iglesia de agarraderos o ganchos para las cuerdas, mechinales o piedras salientes para c arreras de madera (como se ven en tantísimos edificios medievales), y nada de esto hay, aparte de que un toldo no resguardaría gran cosa de las inclemencias atmosféricas a los encumbrados caballeros del Temple que allí habían de congregarse.


Únese a estas dudas las del objeto de este recinto. Como deambulatorio o atrio de reunión de esos señores lo califica el Sr. Madrazo; como nártex de conversos (¿judíos, moros?) ha sido también considerado; como pseudoclaustro para las ceremonias del culto pudiera suponérsele. Para todas estas atribuciones se ofrecen graves inconvenientes. Mal sitio de reunión sería aquél, expuesto a la intemperie (aun suponiéndole cubierto) y a las miradas de todos; no eran ya en el siglo xm las ceremonias litúrgicas de losconversos las que habían exigido el nártex en los tiempos basilicales, y el caso de un claustro exterior no rodeado de las edificaciones conventuales (como en los monasterios) o canónicas (como en las catedrales) es por demás inusitado.


Contra todas esas hipótesis opongo una absolutamente original. Sabido es que muchos edificios de Templarios y Sanjuanistas, imitando el Santo Sepulcro de Jerusalén, tienen un doble recinto concéntrico (3). Mas la primitiva iglesia jerusalemita, elevada por Constantino en el año 336, tenía el sepulcro en medio de un atrio concéntrico descubierto, pues pareció desacato “interceptar el espacio por donde el Señor se elevó a los cielos», según las palabras de San Jerónimo. Rodeando aquel atrio había una galería cubierta. Esta disposición se conservó en las restauraciones del siglo VII, del IX y del XI, aunque el atrio descubierto se convirtió en deambulatorio cubierto. Si suponemos a los Templarios conocedores de la primitiva disposición (lo cual es muy posible por las palabras de San Jerónimo) y respetuosos con ella, se explicaría perfectamente la forma de la iglesia de Eunate. La arquería que se conserva es, no la exterior, sino la interior de una galería que rodeaba un patio o atrio descubierto, en cuyo centro se levantaba el edículo representativo del Sepulcro de Cristo. Por eso no se ve indicio alguno en los muros del apoyo de las cubiertas, puesto que cargaban en sentido contrario, en la arquería y en un recinto paralelo a ella, situado próximamente donde hoy está una cerca de contención de los campos inmediatos, que acaso es resto de aquél o sobre sus mismos cimientos está levantada. En tal hipótesis, la iglesia de Nuestra Señora estaba en el interior de un monasterio de Templarios, cuya existencia parece indudable, pues los labradores de los contornos aseguran que constantemente encuentran restos de muros y de cimientos.


No encuentro fácil encasillar el monumento de Eunate en alguna de las escuelas del estilo románico local. Cuando se construyó se sumaban en Navarra a las influencias clunicenses (Poitou, Saintonge), las cistercienses (Gascuña, Borgoña). A estos monjes blancos pertenecían por su regla los Templarios, y en su escuela arquitectónica consideró Madrazo esta iglesia. No cabe duda que la severidad ornamentista de San Bernardo se deja sentir en la exclusión de toda figura, historia y bicha del interior; pero aparte de esto, si comparamos los elementos de estructura y la riqueza de detalle y el carácter oriental de la decoración con la sequedad cisterciense de La Oliva y Fitero (para no citar más que monasterios blancos de Navarra), hay que confesar que la iglesia de Eunate se aproxima mucho más a las obras del estilo románico benedictino que informó la cabecera de Leyre, el claustro de San Pedro de Estella y otras construcciones regionales.




NOTAS



(1) Disertación histórica del orden y caballería de los Templarios. Su autor, el Lic. D. Pedro Rodríguez Campomanes. -En Madrid, año de MDCCXI,VII; páginas 32 y siguientes.

(2) Yanguas: “Diccionario” citado en la Bibliografía, artículos “Aberni” y “Ribaforada” - Lafuente: “Historia eclesiástica de España”- Rodríguez Campomanes: obra citada

(3) En España, la Vera-Cruz de Segovia.



BIBLIOGRAFÍA ESPAÑOLA MODERNA


Diccionario geogyáficohistóvico de España, publicado por la Real Academia de la Historia. - Madrid, MDCCCII.

Navarra y Logroño (España, sus monumentos y artes, su naturaleza e historia), por D. Pedro de Madrazo. - Barcelona, 1886.

La iglesia de los Templarios de Eunate (Navarra), por Vicente Irampérez. (Cultura Española. - Madrid, 1908.)



Los planos y texto son de Lampérez, en su libro ·Historia de la arquitectura cristiana española en la Edad Media según el estudio de los elementos y los monumentos", publicado en 1930



Sobre el esoterismo arquitectónico e iconológico de Eunate, véase "Claves Masónicas de los Maestros Constructores. De Navarra al Camino de Santiago Navarro", de Ángel Almazán de Gracia (se publica a finales de este mismo mes de febrero de 2005). Las fotografías que vemos han sido tomadas por él para dicho libro.




Enlaces relacionados:
De Torres del Río a Santa María de Eunate
El enigma templario de Eunate (1)
El enigma templario de Eunate (2)
El enigma templario de Eunate (3)
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