SAN BAUDELIO: ARQUITECTURA Y PINTURAS (3)
Teógenes Ortego Frías - 28/01/2005

Proseguimos con este enclave de la Ruta-Camino del Cid soriano, de la mano de Teógenes Ortego que, en esta ocasión nos da cuenta de las singulares pinturas mozárabes del lugar
 
LAS PINTURAS MOZARABES


En orden regresivo sobre cuanto dejamos expuesto, queda todavía por reseñar una de las más singulares series pictóricas de carácter profano cuyas siluetas podemos precisar.


En el friso del muro norte, debajo de La Cena, dos grandes composiciones cinegéticas llenan este espacio. En primer lugar, sobre un fondo rojo oscuro, un Cazador de ciervos al acecho se dis pone a lanzar con el arco tenso, una flecha contra un ejemplar de larga cornamenta, que acusa ya la sangrienta herida producida por otra f echa clavada certeramente. El cazador se representa vestido de blanca túnica, manto amarillento y botas. Un árbol de grueso ramaje limita la escena a la derecha, para dar paso a otra que representa un
caballero galopando con su jauría de tres galgos por delante, en una Cacería de liebres, dos de las cuales huyen enmarcadas entre los troncos y el gálibo de los árboles próximos. El cazador viste túnica blanca,
lleva el cuerno de caza prendido de la cintura, calzas y botas completan su atuendo y por toda arma esgrime un largo tridente dispuesto para su empleo. El caballo bien pertrechado con segura montura,
cabezada y bridas, y el rico ambiente de la escena, revelan la categoría del jinete dedicado a uno de los recreos más genuinos de la época.


A ambos lados del arco de ingreso a la capilla del ábside existieron otros murales del mismo carácter cinegético. Los escasos vestigios de la escena de la derecha resultan indescifrables.


En cambio a la izquierda, se ha conservando la serena representación de un Caballero con halcón. Sobre fondo rojo, el jinete con espada al cinto, gorro con pluma cetrera y manto rojo anaranjado, manta un caballo blanco.

Lleva en la muñeca de la izquierda un halcón mientras sostiene con la derecha las riendas como marchando al paso. En contraposición con las pinturas del testero frontal del ábside, con San Nicolás y San Baudelio
las escenas anteriores en plena acción, revela ésta un momento de descanso o exploración para iniciar la brega de cetrería.

Debajo queda una banda con roleos de vástagos en espiral terminando en hojas bulbosas rojo-oscuras sabre fondo blanco.

En el frente de la tribuna sobre les arcos de herradura que sostienen el coro, encontramos de izquierda a derecha, desde la escalera, un Puño de medallones prendidas entre sí con circulitos en los puntos tangenciales. En cada medallón se centra un águila explayada sobre fondo amarillento, tema exótico que supone la copia de un tejido oriental, evocando en su temática y composición las telas bizantinas de influencia persa.

El panel inmediato representa un Dromedario amarillo, con joroba y largo cuello, sobre fondo blanquecino. Encima corre una banda decorada con círculos que albergan leones o perros pasantes. Haces de hojas rellenan simétricamente los exteriores. Es de notar que en los bordes del panel se dibujan guarniciones de presillas, como si se tratara de imitar un lienzo de quita y pon para adaptarlo a cada circunstancia.


Sobre el exterior del oratorio encontrarnos la figura de un Guerrero árabe sobre fondo lechoso, armado con lanza y gran escudo circular guarnecido. Representa un hombre viejo, calvo, con barba y cabellos blancos. Viste larga túnica roja y destacan calzas blancas y botas de caña alta. Encima sigue la banda con edallones de canes pasantes, a ambos lados de una ventana de herradura. A su derecha, otra banda azulada,
corre de arriba a abajo, entre listas rojas, decorándose con resueltas estilizaciones foliáceas.

Ya cerca de la puerta de entrada, quedan un Elefante y un Oso. Torpe figura la primera, acaso tomada de un tejido oriental, donde era frecuente esta representación en la que estimo hubo posteriormente una restauración y ampliación de la figura, ya que el castillo torreado que soporta el paquidermo, bien sujeto con cincha, collerón y atarre, prolijamente decorados, es una adición posterior que difiere totalmente
de estilo, sólo asignable a la época posterior en que se pintaron los amplios frisos de tema religioso
en la plenitud del románico. Este date, de no ser considerado así, se prestará a confusionismo al tratar de juzgar ambos estilos, tan dispares, y datar las singulares producciones mozárabes a las que nos estamos refiriendo.


El oso corpulento, de color rojo-oscuro, sobre fondo blanquecino se encoge oprimido por los laterales del panel, provisto también de guarniciones en los bordes.

En todas estas figuras, desde el caballero cuyo pie izquierdo se apoya al andar sobre la clave de uno de los arquillos bajo el coro, a la serie animalista, se advierte una composición de armonioso equilibrio, centrando las figuras de cada panel en el desarrollo de los arcos.





El texto corresponde al artículo LA ERMITA MOZÁRABE DE SAN BAUDELIO...


Autor: Teógenes Ortego. Publicado en "Revista de Soria", Primera época, nº 16, 1972.



Las imágenes de esta tercera parte fueron tomadas por Juan Cabré hacia 1917, antes de que se arrancarán los frescos al temple





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Primer artículo de esta serie sobre San Baudelio de Teógenes Ortego
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