AGUILERA: EPONA, ROMÁNICO Y TEMPLARIOS (2)
ÁNGEL ALMAZÁN DE GRACIA - 1/23/2004

En 1996 escribimos este artículo turístico-cultural sobre Aguilera en el que se incide sobre su antigua torre medieval, la leyenda templaria del lugar, el románico de la fachada e interior, y Epona.
 


Torre medieval




Nos acercamos ya a Aguilera, la "Aquileram" citada en una bula del papa Inocencio 11 fechada en 1137. En su término, dominando el valle, se encuentra la Muela de la Torre, de 1.047 metros de altitud en su cima. En ella sólo quedan unos restos mínimos de aparejo en sillarejo grande de su atalaya. "Fue maciza hasta unos tres metros del suelo. A partir de esta altura, arrancaban los muros. Hoy sólo se conservan el macizo y las cepas de dichos arranques. Unos y otros carecen de huecos", señalan Clemente Sáenz y Florentino Zamora.


Ambos investigadores suponen que debió servir de vigía del paso de Vadorrey y que probablemente la conquistaría Fernando I en su algarada de 1059 (Madoz lo asegura sin dudarlo, fechándolo en 1060) puesto que el Silense dice "captoque brevi castro Gormaz Vadum regis... Post cuyus triunphus oppidum Aquilera invasit, castro quoque Sancti Justi triunphato Sanctae Maryae Municipium pugnando cepit... ".


Los dos autores citados consideran que el oppidum señalado por “El Silense” fuese la torre de la que estamos hablando. Aunque no desdeñan tampoco que "puede tratarse de alguna presunta vieja fortaleza, más tarde convertida en encomienda de San Juan de Acre y hoy desaparecida, que hubo en Hortezuela ".




Templarios




Curioso es para mí leer en los datos de Madoz, de 1850, que hubo un convento templario en Aguilera, a un tiro de piedra como quien dice de la inmensa fortaleza de Gormaz que vigila toda la comarca.


Madoz dice exactamente lo siguiente:

"Fuera del pueblo, en el sitio que ahora es dehesa, como a 200 pasos, hubo un convento que por tradición se dice haber pertenecido a los caballeros del Temple, y del cual no se conservan más vestigios que piedras labradas con primor, que se extraen cavando el suelo; por debajo de este depósito de ruinas brota una fuente de buenas aguas ".





Signos pétreos



Sobre la iglesia parroquial de “San Martín de Hinojosa”, al que llaman cariñosamente los lugareños “San Sacerdote Meón”, nos informa Madoz de la existencia en su pavimento de "una losa en que aparecen inscritos los guarismos 156, y bajo de ellos dos S con una A en el medio".



Yo, por mi parte, me he fijado en los signos gliptográficos y constancia dejo de que tan sólo he localizado seis marcas de cantería diferentes, predominando las que tienen forma de cruz, una de las cuales adopta ocasionalmente la forma de una Cruz Patriarcal deslabazada, como una que usó el Temple.




ROMANICO RUSTICO




Será J.A. Gaya Nuño quien nos sirva de guía artístico sobre esta singular templo con elementos románicos del siglo XII y góticos. El rico artesonado atirantado, de pares y nudillos, que tanto llamó la atención de nuestro guía fue reemplazado años atrás por otro de madera muy funcional, quedando sólo los soportes de los ángulos de su artesonado original.


La galería porticada, casi tan ancha como la única nave de la iglesia, "repite con escasas variantes el tipo de Andaluz con parecida gracia de líneas". Tiene al sur seis huecos y una arquería al oeste junto a la torre maciza que Gaya Nuño asemeja a la de Bordecorex, la cual me parece a mí que debió cumplir una función militar en tiempos.



La puerta tiene seis capiteles "de tosquísima factura y dibujo primario, representando frutas como piñas, aves afrontadas, quimeras, un caballero sobre un monstruo y otro a pie, dos juglares sosteniendo un tercero cabeza abajo, y nuevamente piñas ".



En el interior cabe reseñar la inexistencia de retablos; tan sólo dos figuras del santo titular aparecen en sendas hornacinas del ábside (curiosamente tienen las manos negras).



Tal sencillez ornamental llama la atención, como acontece también con las singulares bóvedas continuadas del presbiterio y ábside que son apuntadas y de horno, en piedra sillería.



El arco de triunfo es apuntado y muy cerrado, apoyándose en capiteles espiraliformes y cabecitas. La pila bautismal, de una pieza, y con simple decoración de palmetas parece también románica.




EPONA




Te destacaré también esa losa tumbada que hay cerca del presbiterio con bajorrelieves muy erosionados y que apenas nos dejan entrever, en su parte central, las figuras de un caballo y una dama, iconología en la que algunos quieren ver una representación céltica de la diosa Epona, protectora de los equinos, así como de los caballeros, mozos de cuadra y viajeros trotamundos. Se la festejaba el 18 de diciembre en la Galia.



La presencia del caballo en el mundo cultual céltico está sobradamente documentada en Soria, con fíbulas (ahí está la tesis doctoral de J.L. Argente para quien quiera más detalles), punturas de cerámica numantina y algunos exvotos, monedas celtibéricas de “Alegrada” (Agreda) y Uxama (las cuadras oxomenses fueron, por otra parte, muy famosas), etc.


Leyendo a Teógenes Ortego veo que el caballo con jinete se halla igualmente presente en tres estelas funerarias de Borobia, como funeraria parece ser también esta losa de Aguilera. En escenas de banquete funerario aparecen caballos con jinetes en estelas de Alcubilla de Avellaneda, Tordesalas y Peñalcázar.




Este texto de Ángel Almazán se publicó primeramente en "Diario de Soria en el artículo "Hortezuela y Aguilera, junto al Duero, 4-V-1996, que se incorporó posteriormente en "paseando por nuestros pueblos" ("Revista de Soria", nº 13, verano de 1996).




Aviso: El capítulo tercero de esta serie dedicada a Aguilera, se incluirá en la sección SORIA MÁGICA-Templaria.

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