EL MISTERIO TEMPLARIO DE ALBENDIEGO -4-
CONCHA BALENZATEGUI-EL DECANO DE GUADALAJARA - 1/14/2004

Entrevista a Ángel Almazán sobre ESOTERISMO TEMPLARIO: Templarios en Guadalajara (provincia), especialmente Albendiego y Santo Alto Rey, así como San Bartolomé de Ucero en Río Lobos.
 

LA HUELLA ESOTÉRICA DE LOS TEMPLARIOS



Un investigador estudia la presencia del Temple en Albendiego y el Alto Rey.




Monjes y guerreros, combatientes en las Cruzadas, protectores de peregrinos y de

constructores, conocedores de las cábalas y de la magia, custodios del Grial y perseguidos
como herejes. Los templarios han aparecido en la Historia y la Literatura envueltos en misterio, con pocas certezas y muchas leyendas. En Guadalajara son pocas las evidencias de la presencia de estos caballeros medievales, aunque su paso dejó huella en tradiciones orales. Ángel Almazán, investigador soriano, se acerca en su último libro a dos lugares -el Santo Alto Rey y Albendiego- no para demostrar, pero sí para señalar las grandes coincidencias que le llevan a defender su vinculación a la Orden del Temple.


Una es la ermita más alta de la provincia, situada a 1.852 metros de altitud en el Alto Rey. La otra, no muy lejos de allí, es una de las joyas más preciadas del Románico Rural, la iglesia de Santa Coloma de Albendiego. LLaman la atención, respectivamente, por su ubicación y por la belleza de sus celosías. Pues precisamente estos elementos son, para el investigador Ángel Almazán, dos elementos claves en los que se sustenta su aseveración de que ambos templos estuvieron vinculados a la Orden del Temple.


No es la primera vez que se mencionan estas dos ermitas como testigos de la presencia
templaria en Guadalajara, una provincia donde hay pocos datos constatados sobre esta orden de monjes-guerreros. Concretamente, una bula del papa Alejandro III, fechada en el año 1170, habla de la existencia de varios conventos castellanos pertenecientes al Temple, entre los cuales menciona Torija. Es este el único documento de la época que puede certificar la presencia de los caballeros templarios en la provincia de Guadalajara. El resto de los datos proceden de tradiciones orales, algunas plasmadas en el siglo XIX en el "Diccionario Geográfico de Pascual Madoz", o recogidas el cronista provincial, Antonio Herrera Casado. Según este historiador y editor guadalajareño, los testimonios hablan de la presencia templaria en la propia capital, concretamente en el lugar después ocupado por el fuerte
de San Francisco, en el santuario de la Virgen de la Hoz, cerca de Molina de Aragón, y en otros siete puntos de la provincia, entre ellos las ermitas de Santa Coloma de Albendiego y del Santo Alto Rey.


Y precisamente en estos dos pequeños templos se ha fijado Ángel Almazán, periodista e investigador soriano, que ha publicado con anterioridad una docena de libros, dos de
ellos sobre los caballeros templarios, tema que también ha abordado en decenas de artículos
y varias colaboraciones con televisiones españolas y alemanas. "Esoterismo templario" es el nombre de su última obra, que se centra en estas dos ermitas del norte de la provincia guadalajareña, además de la de San Bartolo, en el cañón del río Lobos, en la vecina Soria.




Perseguida y oculta




El autor advierte que no puede demostrar que estos dos pequeños templos pertenecieron
durante una época a la Orden del Temple, «eso es una labor propia de historiadores
más que mía, pues yo me dedico a estudiar los elementos iconográficos que hay en los templos,su simbolismo y relacionarlos con la historia comparada de las religiones y el esoterismo templario. Me interesa más el esoterismo que la historiografía, aunque siempre tengo que aportar datos, y de hecho este es el libro más riguroso que he escrito en este terreno».


Además, Almazán recuerda que es difícil encontrar documentación y certezas acerca de esta orden, y no sólo en Guadalajara. En primer lugar porque, como prelatura personal del papa, estos guerreros no tenían que rendir cuentas ante los obispos, sólo ante el pontífice, y sus acciones y posesiones no figuraban en los archivos de las diócesis. Por otro lado, porque apenas dos siglos después de su aprobación canónica, en 1312, la orden fue prohibida por el papa Clemente V, perseguida por la Inquisición, y su huella se ocultó e incluso se eliminó.
«Cuando se abolió la Orden del Temple, el papa ordenó que sus bienes fueran aparar a la congregación de los Hospitalarios de San Juan, algo que en España sólo se cumplió en la parte de Cataluña y en Navarra. En el caso de las posesiones que tenían en la diócesis
de Sigüenza-Guadalajara, según el historiador Zorita, archivero de Felipe II, se las apropiaron el rey y el obispo», explica el investigador soriano.


Almazán añade que el papa ordenó a todos los obispos que relacionaran las propiedades de la Orden del Temple en cada diócesis, y desde Sigüenza se contestó que aquí no había absolutamente nada, contradiciendo la bula papal que hablaba del convento de Torija. «Vamos, que se apropiaron de las cosas, y trataron se borrar todo lo que oliera a templario, se quemaron muchos papeles... », explica el autor de "Esoterismo templario".




¿Sólo coincidencias?




Además de la probada presencia en Torija y las mencionadas Guadalajara y Molina de
Aragón, Herrera Casado cita, siempre según tradiciones orales, la ermita de Santa Ana de
Albares, el hundido de Armallones en Ocentejo, la iglesia de nuestra señora de la Zarza
de Peñalver, y las ermitas de Cubillas de Albalate de Zorita y de Bustares, como adscritas
a la orden medieval. A esta relación, Rafael Alarcón añade la iglesia de Campisábalos. Son enclaves que el investigador soriano se propone estudiar en un futuro con mayor
profundidad, aunque de momento señala que «tras el estudio realizado, creo que el Santo Alto
Rey y Santa Coloma de Albendiego tienen bastantes posibilidades de que la Orden del Temple
estuviera allí, no sé durante cuántos años, pero sí que dejaron allí su impronta. No lo
puedo demostrar, porque no tengo ningún documento y no he vivido en esa época, pero por
circunstancias que coinciden, como unos símbolos muy queridos por el Temple, creo que es
muy probable».


Varios son los elementos simbólicos que Almazán expone en su libro. Uno de los más
curiosos es el hecho de que, tanto la ermita de Albendiego como la del Santo Alto Rey se
encuentran en puntos equidistantes entre los dos extremos septentrionales de la península,
es decir, el cabo de Creus en Gerona, y el de Finisterre en La Coruña, algo que se puede
comprobar con un compás y un mapa. En mitad de ambos cabos se trazaría un eje imaginario, casi perpendicular, que dividiría la península en dos mitades. Es todo un símbolo que aplica la teoría sobre los centros del mundo tomada del esoterismo y de la historia comparada de las religiones. Y no sólo estas dos ermitas estaría situadas en el eje, sino también la de Bustares, mencionada asimismo como templaria, y en Soria, en la del cañón del río
Lobos, muy estudiada por este autor. Torija estaría a apenas unos kilómetros del eje.


A la ubicación simbólica, en el centro de la península, se une el punto de vista
histórico, pues ambas ermitas están en la tierra de Atienza, conquistada definitivamente
para la cristiandad por Alfonso I el Batallador, un monarca que apreciaba mucho el Temple y otras órdenes militares, como prueba el hecho de que les legó en su testamento el Reino de Aragón, aunque su voluntad finalmente no se cumplió. «Yo postulo que en Albendiego y en el Sanio Alto Rey los templarios estuvieron /esde la conquista del territorio hasta la batalla de las Navas de Tolosa, en 1.212, donde venció Alfonso VIII, señor de Atienza, y donde murieron muchos templariosy quedó malherido su maestre principal», explica Almazán.


Pero hay muchos más símbolos y analogías que vincularían la ermita de Albendiego a la Orden del Temple, y que el autor lanza trata de demostrar, «siempre recurriendo a textos medievales de la época, no a lo que nosotros podemos pensar ahora sobre lo que creían entonces». Las obras fundamentales de las que ha «bebido» el investigador pertenecen
tanto a la metafísica cristiana, como al esoterismo del Islam y la cábala judía, teniendo en cuenta que la elite de los monjes-guerreros había contactado en España y en Tierra Santa con representantes de todas estas doctrinas. En concreto, se basa en textos de San Bernardo
de Claraval, líder espiritual de la orden del Císter que potenció la puesta en marcha de los templarios; en la "Enciclopedia de los Hermanos Sinceros", escrita a finales del siglo X; y el "Zohar" o "Libro del Esplendor", considerado el máximo exponente de la cábala medieval en Europa. Este último, del autor judío Moisés de León, fue escrito en Guadalajara entre 1270 y 1300, recuerda el investigador.



Celosías y palomas




En el caso de Albendiego, Almazán trata de interpretar qué significan los dibujos
de las curiosas celosías. Para ello recurre a la "Enciclopedia de los Hermanos Sinceros
o de la Pureza", una obra de 52 tomos escrita por un grupo musulmán shiita, dirigida
a gremios y cofradías artesanales de todas las artes, y también a filósofos y esotéricos.
«He extraído una serie de textos de estas enciclopedias para que el lector vea que una celosía con una figura geométrica, una estrella de doce puntas por ejemplo, no es un
simple ornamento decorativo, como ahora, sino que en aquella época significaba muchísimas cosas, y había una metafísica y una cosmología detrás de cada figura», expone Almazán, al igual que encuentra significados en la representación de corazones de las prodigiosas ventanas de Albendiego.



Otro de los grandes símbolos en los que basa su hipótesis es en el nombre de la ermita, hoy Santa Coloma, antiguamente Santa Columba, es decir, que cuando se edificó se dedicó a la paloma. El autor explica lo que significa este animal en aquella época en las tres culturas y tres religiones, «y de esta forma se entiende más la importancia de este lugar y su vinculación al Temple y al grial». Recuerda además el importante papel de la paloma en la obra Parzival, escrita por el trovador alemán Wolfram von Eschenbach en 1207, precisamente
la época en la que se iniciaba la construcción de la ermita de Albendiego.



La roca en la cumbre de la montaña También llena de símbolos está la explicación que el escritor soriano hace sobre la ermita del Santo Alto Rey, en la cumbre de una atalaya desde la que se avista un amplio territorio. Es lo que el autor considera una auténtica «montaña sagrada», elemento que se repite en casi todas las civilizaciones y culturas como el lugar donde están los dioses.



Pero el símbolo mayor lo encuentra Ángel Almazán en el altar, que es una roca desnuda, exactamente igual que el templo de Salomón en Jerusalén, el lugar más sagrado para los
musulmanes después de la Meca, y de donde los templarios adoptan su nombre.



El autor también lanza una hipótesis sobre por qué se paralizó la construcción de esta iglesia: «Fue debido seguramente a la batalla de las Navas de Tolosa. Si en el Alto Rey había pocos templarios y fueron allí, es posible que cayeran todos. A partir de esa batalla, las prioridades de las órdenes militares se modificaron, pues su presencia era más necesaria en los territorios que se iban conquistando al Islam que en los que quedaban en la
retaguardia, como estos dos enclaves».


Almazán, también autor del libro Por tierras de Soria, Guadalajara y la Rioja, confiesa que quedó impactado cuando conoció estos dos lugares y el simbolismo que entrañaban, y siguen conmoviéndole cada vez que los visita, como hizo el pasado 31 de diciembre para despedir el año. Con la difusión de sus teorías, pretende que cuando las ermitas sean visitadas, los viajeros se traten de situar también en el contexto y el marco filosófico.


En primavera, Almazán se propone además recorrer todos los lugares que supuestamente se adscriben a los templarios en la provincia, sacar fotografías, y tratar de explicar el simbolismo de los elementos. Ya ha encontrado algunas analogías en la iglesia de Campisábalos y en la ermita de Bustares, aunque espera que, este y otros templos sean objeto de un estudio más detenido. Su trabajo servirá para engrosar una futura "Guía templaría de
Guadalajara, Soria y Segovia" que está preparando, al igual que en los anteriores casos, con al editorial «Sotabur».



NOTAS VARIAS




Esta entrevista fue publicada en la revista EL DECANO DE GUADALAJARA, nº 4.544, del 9 al 15 de enero de 2004, a la que corresponden los derechos de autor correspondientes. Agradecemos la gentileza de su redactora jefe, Concah Balenzategui, al permitirnos publicarla en Soriaymas.com




En la Sección ESPAÑA MÁGICA, apartado "Enclaves" hay varios artículos sobre Albendiego-Sto. Alto Rey, y en la de SORIA MÁGICA, "Templaria", algunos sobre San Bartolomé de Ucero en Río Lobos. Igualmente hay artículos sobre el Temple en ESOTERISMO-"Templarios".




Enlaces relacionados:
Sobre el libro "Esoterismo Templario"
Libros templarios de Ángel Almazán
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