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EL ROMÁNICO DE BERZOSA |
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JUAN ANTONIO GAYA NUÑO - 08/04/2003 Juan Antonio Gaya Nuño nos describe los elementos románicos de la parroquial de San Martín de Tours de Berzosa, con galería porticada e iconografía mesopotámica. Está en la comarca del Burgo de Osma. |
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Su iglesia, transformada y mutilada en el siglo XVII, no conserva [de la etapa románica] sino la galería meridional y parte de los muros norte y sur, éste con cornisa de bolas sostenida por canecillos, algunos de los cuales son de rollo. En este mismo muro se conserva una graciosa ventanita de arquivolta ligeramente apuntada, sostenida por fustes con capitelillos bulbosos. La galería, de siete arcos de sillería, el central la puerta, es magnífica de proporciones, aunque las dimensiones sean, pese a la relativa modernidad de la construcción, algo rechonchas, ya que el capitel es alto, de 0.50 metros; el fuste, 0.95; la basa, 0.27, y todo sobre un poyo de 0.70. Todos los fustes son cuádruples, sobre basas algo altas, de garras de bolas sencillas; los ábacos, lisos, y los capiteles, altos y bárbaros, son: - el primero, de leones muy orientales sobre las cuatro patas - otros dos, de bulbos con estrías onduladas - el cuarto, de ondas apenas incisas - el quinto, de simples estrías verticales - el sexto, de caballos con la cola al lomo, recordando mucho a San Esteban (de Gormaz), pero a diferencia del primer capitel de la galería, con una curiosa perspectiva que impide ver sino las patas del lado exterior. - los dos capiteles restantes son: uno de cuatro gruesos bulbos, y el último, de grosísimas estrías.
La escultura de estos capiteles, poco fina y muy esquematizada, contrasta en cuanto a la técnica, más que por el estilo general, con la portada que se abre en el muro sur de la iglesia. Es sorprendente por su magnificencia y recuerda en las proporciones a la de Andaluz. aunque la que nos ocupa sea más rica. En Berzosa, la puerta se corona por una cornisilla de billetes sostenida por siete risibles canecillos representando personas en actitudes grotescas. Las arquivoltas son de baquetones, roleos revueltos de óptimo arte y billetes, como la imposta de los capiteles. Los seis apoyos de la puerta, de fustes enterizos sobre basas de bolas, son notables por la barbarie y el primitivismo de sus asuntos, concebidos en forma casi completamente extraña a la estatuaria regional.
Son de los más corrientes: el primero, de hojas picudas con frutos bulbosos, y el segundo, de dos tigres o leones saltando con las patas hacia adelante, la cola sobre los cuartos traseros, como en toda representación de cuadrúpedos de tierra de San Esteban. Así es el tercer capitel, de leones afrontados, y toda esta fauna, tan abundante en el bestiario mesopotámico, recuerda los cuadrúpedos bicéfalos de San Pedro de Chauvigny y catedral de Tournay .
A la derecha, la decoración cambia radicalmente con dos capiteles historiados: en el primero, igual a otro de Gazolaz (Navarra), un ángel barbado y alado con una espada en la diestra parece conducir un caballo, donde cabalga un personaje con sable y malla. Es rudisima la técnica. el dibujo y la ejecución e esta escena, que, verosimilmente no se refiere a la Historia Sagrada y sí a alguna hazaña guerrera que impresionase al escultor. El capitel siguiente, de asunto deportivo, tiene dos parejas de atletas, de pésima talla y dibujo, donde las figuras se cogen de las manos entrelazando los pies, asunto idéntico al de los relieves de Cene Bruere (Cher). El último capitel es vegetal. como el primero.
Ya se dijo que no se conservaba el ábside de la iglesia ni los lados este ni oeste de la galería; pero seguramente pertenece a alguno de éstos uno de los capiteles románicos que hoy sirven de poyo flanqueando la casa curato de Berzosa, pues es de toscos vegetales, como en la galería y cortado para fuste cuádruple. Es otro capitel mayor, y como procedente del arco de triunfo, es historiado y repite el tema pagano del Gilgamés, interpretado a la manera local: un hombre que en pie sobre un animal atenaza con sus manos las gargantas de dos cuadrúpedos, mientras ellos le sierran la cabeza. A los lados, cuadrumanos u osos o corderos que por parejas pretenden trepar a un árbol.
Todos estos restos, magníficos en verdad, de la iglesia románica de Berzosa, ostentan, combinados con la clásica galería porticada, muy interesantes elementos bárbaros, como son los tres capiteles historiados, de interesante exotismo en cuanto a los asuntos, como el de los boxeadores. Al mismo tiempo, los cuadrumanos, los animales y algunos vegetales, son elementos de la región concebidos en arte algo rudo pero óptimo, pues la fachada de esta iglesia, de finales del XI, seguramente es uno de los monumentos primeros del románico soriano. Ya se hizo notar que la técnica sumeria de los capiteles de la galería difería de la portada, y, efectivamente, el pórtico será muy de mitad del siglo XII. Texto tomado de la obra de J.A. Gaya Nuño: EL ROMÁNICO EN LA PROVINCIA DE SORIA, Instituto Diego Velázquez, 1946. |
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